viernes, 22 de noviembre de 2013

EL COLESTEROL Y TUS OJOS, QUE HAY DE VERDAD



La aparición de unas placas amarillas en torno a los párpados puede poner sobre aviso del peligro de sufrir problemas cardiovasculares. Así se desprende de un estudio cuyos autores creen que podríamos estar ante un nuevo marcador de riesgo, que se añadiría al análisis del colesterol en sangre, la toma de tensión, la medición del perímetro de la cintura y el resto de indicadores.

Estos nódulos, denominados xantelasmas, son depósitos de células cargadas de colesterol. Existe otro tipo de acumulación de lípidos, denominado arco corneal, que forma una especie de anillo amarillento en el borde de la córnea. Estos dos signos han sido estudiados por distintos equipos de investigación sin que hasta la fecha se hubiese podido dilucidar si están asociados o no a las patologías cardiovasculares. Anne Tygjaerg-Hansen y sus colegas, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), han demostrado que los xantelasmas sí están relacionados con un mayor riesgo de enfermedad coronaria y de muerte a largo plazo. En cambio, tal y como publican en la última edición de 'British Medical Journal' ('BMJ'), no se ha observado tal vínculo en las personas con arcos corneales.





El vicepresidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Manuel Anguita, advierte de que hay que ser "un poco cauto con los resultados del estudio", ya que se trata del primero que llega a esas conclusiones. En otras palabras: las personas con xantelasmas no deben asustarse. Asimismo, señala que, en el caso de que otros trabajos confirmen que estas placas pueden ser claves para el diagnóstico y la prevención de problemas cardiacos, no hay que olvidar que se trataría de un marcador más que ayudaría a los médicos de familia y a los cardiólogos a tomar medidas preventivas específicas para cada paciente.

Por otra parte, Anguita precisa que el aumento del riesgo observado en los portadores de los depósitos no es excesivamente alto: se observó que, a lo largo de las más de tres décadas que duró la investigación, tenían 1,4 veces más probabilidades de padecer un infarto que quienes no tenían xantelasmas. En cuanto a la mortalidad, la diferencia era considerablemente menor. "No son cifras alarmantes", concluye.

En todo caso, el experto español cree que el nuevo estudio es muy interesante. Uno de sus puntos fuertes, que garantiza la fiabilidad de los datos obtenidos, es el elevado número de personas con las que contó. Se hizo un seguimiento a casi 13.000 individuos durante 33 años con el fin de evaluar los factores implicados en su salud cardiovascular. El 4,4% de ellos desarrolló xantelasmas. Estos estaban relacionados con el infarto de miocardio, la isquemia cardiaca y la aterosclerosis independientemente de los valores del resto de los factores de riesgo cardiovasculares (obesidad, edad, tabaquismo...).




Curiosamente, a pesar de que se trata de una acumulación de grasa, buena parte de las personas con depósitos en los párpados no presentaban niveles elevados de colesterol en sangre. Esto se debe a un fenómeno ya conocido: algunos sujetos tienen una alteración en el metabolismo de las grasas que hace que el colesterol se acumule en las paredes de sus arterias pero los análisis sanguíneos no muestren cifras elevadas. Los xantelasmas estarían avisando de esta situación.




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