viernes, 23 de junio de 2017

ABUSO DE COLIRIOS



Habitualmente durante el verano se toman una serie de medidas para proteger a la piel de los peligros de la exposición solar excesiva, pero muchas veces se olvidan los problemas que puede ocasionarle a los ojos.
Los rayos ultravioletas (UVA y UVB) son altamente dañinos para la vista, ya que pueden producir irritación, conjuntivitis y/o queratitis (inflamación de la córnea). Otra zona comúnmente olvidada es la piel de los párpados, localización frecuente del cáncer de piel.



Además, los daños provocados por este tipo de rayos son acumulativos en el tiempo. El hecho de haberse expuesto durante varios años al sol sin protección, hace que aproximadamente después de los 60 años, uno tenga un mayor riesgo de tener degeneración macular relacionada con la edad (trastorno de la retina que afecta la visión central).

Es por ello que es importante comenzar a protegerse hoy mismo, ya que al igual que la piel, los ojos también tienen memoria si fueron expuestos excesivamente a los rayos UV.
Principalmente utilizando gafas con filtros ultravioletas. Contrariamente a lo que se cree, no es importante el color del lente (salvo excepciones), sino que tenga la protección adecuada contra los rayos UV.


No hay una relación directa entre el tono del cristal y el grado de protección, es decir, no significa que cuanto más oscuro sea el cristal más nos protegerá de los riesgos del sol. Existen gafas transparentes que tienen filtros ultravioletas.

Es por ello que también es importante comprar las gafas en ópticas reconocidas, en donde esté garantizado que la lente tiene filtro, o en donde uno pueda averiguar con un profesional si verdaderamente lo tiene.

Por otra parte, es conveniente remarcar que el uso de gafas de sol no recetadas, es decir, sin el aval de un oftalmólogo que garantice su calidad, puede producir aberraciones en las imágenes o deformaciones, ya que en muchos casos el material no es el óptimo. Esto genera dolores de cabeza, cefaleas o malestares, pero de ninguna manera ocasiona daños permanentes en la vista.

Otra forma de protección es el uso de gorros y/o sombreros, especialmente aquellos con visera y ala ancha.

No es recomendable que aquellas personas que usan lentes de contacto se sumerjan en el agua con las lentillas  puestas. También deben tener cuidado los que se sometieron a algún tipo de operación quirúrgica, ya que ambos están más predispuestos a contraer una infección.



Igualmente, es recomendable para cualquier persona que use piscina, donde el cloro esté muy concentrado, enjuagarse los ojos al salir, y de ser necesario colocarse lágrimas artificiales a modo de lubricante.

Las quemaduras por cloro o por efecto tóxico-traumático de la luz solar son verdaderas urgencias. En nuestra zona se usan mucho colirios tipo gentadexa® o tobradex ®…intentad evitarlos; en general solo traen consigo complicaciones.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA


jueves, 15 de junio de 2017

NO ES INOCUO

  
Expertos recomiendan proteger correctamente los ojos en verano de la exposición al sol, debido a que la alta luminosidad puede dañar la vista, así como del cloro de las piscinas, la sequedad del ambiente y de una deficiente protección a la hora de practicar determinados deportes.

La excesiva exposición a las radiaciones solares y, en concreto, a las ultravioletas, está vinculada a sufrir quemaduras corneales o queratoconjuntivis, así como a intensificar determinadas afecciones como pterigion y, a largo plazo, cataratas o algunas lesiones de retina, enfermedades que están relacionadas con el envejecimiento.


En este sentido, los expertos subrayan la importancia del uso de gafas de sol homologadas, cuya finalidad, más allá del elemento estético, consiste en proteger de las citadas radiaciones ultravioletas, disminuir la probabilidad de deslumbramiento, y amortiguar la luminosidad solar. Usar gafas de sol que únicamente tengan los cristales de color, pero que no protejan de las radiaciones ultravioletas, es más perjudicial que no usarlas, debido a que, al disminuir la luminosidad, la pupila se dilata quedando, por tanto, desprotegida ante las radiaciones ultravioletas.

En cuanto a las infecciones que se producen durante el verano, las afecciones oculares más comunes suelen ser la conjuntivitis y la queratoconjuntivitis, y son frecuentes, asimismo, los casos de irritaciones conjuntivales debido a una excesiva cloración del agua, por lo que es obligatorio el uso de gafas de natación en las piscinas, que incluso pueden estar graduadas. Si aparecen síntomas como picor o escozor,  nunca se deben frotar los ojos ya que causará un aumento de la inflamación y de las molestias, y aconsejan acudir al oftalmólogo.


Por otro lado, advierten del peligro que puede suponer realizar deportes como el tenis, el padel o el squash sin protección, ya que existe la probabilidad de recibir un impacto de la bola en el ojo, y, en ocasiones, dicho impacto provoca el estallido del glóbulo ocular, una lesión, según destacaron, mucho más grave que la de sufrir un corte en la superficie del mismo. La visión de los menores ha de protegerse tanto o más que la de los adultos.

Respecto a los niños, es necesario prestar una especial y observar bien sus ojos, para prevenir una posible irritación o alergia. En este sentido, señalan que los más pequeños han de llevar también gafas de sol, porque "la visión de los menores ha de protegerse tanto o más que la de los adultos". En los casos en los que el niño no quiera, recomiendan ponerle un sombrero o una gorra provista de una amplia visera, y en ningún caso debe estar expuesto prolongadamente al sol con la cara descubierta, tanto en días despejados como en los nublados, porque "los rayos solares actúan durante todo el día, haya nubes o no".



Los padres debemos estar pendientes de los ojos de nuestros hijos y de los nuestros. No sirve cualquier gafa, ni cualquier colirio dado a la ligera en cualquier farmacia. El agua es inocua, un colirio sin prescripción médica, casi siempre no lo es.


OPFTALMÓLOGO ESTEPONA

lunes, 5 de junio de 2017

ESTATINAS



Asociación de la dosis diaria y el tipo de estatina con el riesgo de glaucoma de ángulo abierto

Existe evidencia de que las estatinas pueden proteger frente al desarrollo o la progresión del glaucoma de ángulo abierto (GAA). El propósito de este estudio fue investigar si el efecto protector de las estatinas varía dependiendo de la dosis administrada o el tipo de estatina. A partir de un registro se identificaron 25.420 pacientes que no tenían glaucoma, en los que se valoró el riesgo de desarrollarlo según la dosis o el tipo de estatina y la persistencia del posible efecto protector tras ajustar por el nivel de LDL basal. 




La edad media de los pacientes fue 66,1±5,8 años, el 55,5% eran mujeres. Aquellos sujetos que recibieron estatinas de forma continua durante 2 años tuvieron un 21% de menos riesgo de GAA frente a los que no recibieron estatinas (hazard ratio ajustada 0,79; 95% IC 0,66-0,96). No se observó un efecto adicional de la dosis máxima (80 mg) frente a la dosis mínima (40 mg); además el riesgo de GAA fue similar para atorvastatina, lovastatina, cerivastatina, rosuvastatina, fluvastatina, pravastatina y simvastatina. 




En conclusión, la exposición continua a estatinas se asoció con una reducción del riesgo de GAA, incluso tras ajustar por el nivel de LDL basal. La dosis y el tipo de estatina no parecen afectar a dicha asociación.

Aún así, no es un medicamento con el que nos congratulemos, por su uso indiscriminado en otros pacientes, y por su escasa relación con la calidad de vida.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA





sábado, 3 de junio de 2017

ESCASA COHORTE


El ejercicio moderado puede ayudar a mejorar la visión
Caminar, pasear al perro o hacer yoga, es decir, el ejercicio moderado estimula la corteza visual, según los resultados de un experimento realizado por científicos estadounidenses, que ha sido publicado en Journal of Cognitive Neuroscience

Ejercicios moderados como caminar, pasear al perro o el yoga pueden ayudar a mejorar la vista, según un estudio realizado por científicos estadounidenses de la Universidad de California.


Los resultados de este experimento, que acaba de ser publicado en la revista especializada Journal of Cognitive Neuroscience, exponen que actividades físicas de poco esfuerzo estimulan las células del cerebro responsables de procesar la información visual. “Hemos descubierto que el ejercicio de baja intensidad activa las neuronas de la corteza visual ante los estímulos externos”. Un beneficio que los investigadores no encontraron en ejercicios más intensos, como el running o el ciclismo de competición.
Los investigadores monitorizaron a 18 voluntarios con un pulsómetro inalámbrico y un encefalograma que cubría el cuero cabelludo con 64 electrodos. Mientras ejecutaban ejercicios moderados e intensos sobre una bicicleta estática  y otras pruebas físicas, los voluntarios recibían estímulos visuales de alto contraste. Los resultados obtenidos fueron grabados y procesados mediante un modelo computacional. En seguida, los científicos observaron que los picos de respuesta eran mucho mejores durante ejercicios de baja intensidad en relación a ejercicios más exigentes.


Trabajo con poca cohorte para aceptables resultados. Esperemos otros estudios.
 OFTALMÓLOGO ESTEPONA