martes, 26 de mayo de 2015

PROTEGERSE


Gafas de sol para cuidar de tus ojos.

La salud de nuestros ojos es un aspecto fundamental que debemos cuidar por todos los medios. Esta salud ocular puede verse muy perjudicada si utilizamos unas gafas de sol que no cumplan con las especificaciones apropiadas. Por ello es tan importante saber las cosas que debemos valorar en unas gafas antes de su adquisición.


Generalmente lo primero que se busca en unas gafas es que nos queden bien, pero por desgracia es un pensamiento erróneo. Es importante que nos favorezcan, por supuesto, pero es más importante asegurarnos de la calidad de sus cristales, el principal factor que favorece (o perjudica) la salud de nuestros ojos.



Las autoridades sanitarias se han asegurado que podamos diferencias claramente las gafas que son de calidad de las que no, por ello a las gafas que cumplen todos los requisitos se les pone una etiqueta marca “CE”, que es el ello de homologación de calidad de la Unión Europea. Ninguna gafa que no haya superado unos estrictos controles de calidad podrá llevar esta etiqueta.

Por desgracia como nos informan, muchas gafas de mercadillo o de bazares de precios bajos imitan esta etiqueta. Para evitar estos fraudes lo que nos recomiendan es comprar las gafas en ópticas y tiendas especializadas. Unas gafas que compremos fuera de estos medios tienen casi el 100% de posibilidades de ser “falsas” y, por tanto, perjudiciales a nuestra vista.




El papel de los cristales de las gafas de sol es proteger a nuestros ojos de la radiación ultravioleta (UV) del sol. Unas gafas de calidad presentan el correspondiente filtro UV que evita que los rayos del sol dañen nuestras pupilas. Además unas gafas de sol de calidad evitan los molestos reflejos del sol y nos permiten ver mejor al mejorar el contraste de nuestra visión.

El problema con las gafas de imitación es que generalmente presentan unos cristales demasiado oscuros que sí que nos permiten estar a gusto y protegernos del sol, pero nuestras pupilas se dilatan en exceso lo que hace que la retina del ojo reciba una radiación ultravioleta demasiado elevada y acabe por quemarse y por dañarse irreversiblemente.




Este problema se incremente aún más en las personas de ojos claros, que necesitan unos cristales más oscuros y con más filtro solar ya que sus pupilas son más sensibles que las de las personas con ojos oscuros. 


Dependiendo el uso que les vayamos a dar a nuestras gafas de sol, será conveniente elegir bien el filtro de nuestras gafas. Éste va desde el factor 0, apropiado para lugares con poca luz y especiales para los días de invierno, que solo absorben un 20% de la luz del sol, hasta el filtro 4 que son las que más rayos solares reducen, casi el 85%, y son especiales para deportes de montaña o acuáticos. Estas gafas de filtro 4 en lugares sin casi luz no nos dejarán ver nada, así que cuidado al usarlas para conducir.


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