jueves, 3 de septiembre de 2015

DILATAR LA PUPILA... en los niños



El oftalmólogo puede determinar una serie de afecciones oculares examinando con precisión el fondo del ojo. Para ello es necesario dilatar la pupila con gotas oftálmicas para disponer de una mejor visibilidad del ojo. A continuación, el oftalmólogo ilumina el fondo del ojo mediante un oftalmoscopio. De este modo puede examinar la retina con sus capilares, el punto de entrada del nervio óptico y el punto de máxima visión (mancha amarilla o mácula) situado en la zona posterior del ojo.


El oftalmólogo puede examinar el ojo a través de la pupila, utilizando una linterna especial llamada oftalmoscopio. No obstante, para realizar un examen preciso y exhaustivo del fondo del ojo es necesario dilatar la pupila con gotas oftálmicas.
Con el oftalmoscopio, el médico oftalmólogo no sólo puede determinar la presencia de afecciones oculares, sino que también puede evaluar posibles lesiones de otros órganos examinando el fondo del ojo.
Posibles afecciones oculares:
·         fisuras y orificios en la retina
·         desprendimiento de retina
·         tumores oculares
·         inflamación de la retina
·         obstrucción de los vasos sanguíneos principales de la retina
·         degeneración macular asociada a la edad


Otras patologías en las que un examen oftalmológico podría ayudar a diagnosticar posibles complicaciones:
·         tensión arterial elevada en el caso de obstrucción de los vasos retinianos
·         diabetes mellitus en el caso de obstrucción de los vasos retinianos
·         presión intracraneal elevada en el caso de una protusión o hernia sobre el nervio ocular
La pupila se dilata de forma natural, al anochecer y durante la noche, para poder captar una mayor cantidad de luz. Esto permite ver mejor en la oscuridad. Este proceso es involuntario, es decir, no es posible controlar este proceso a voluntad.

El oftalmólogo utiliza unas gotas oftálmicas especiales para dilatar la pupila. Las gotas oftálmicas actúan en unos 15 a 30 minutos, cuando las pupilas se han dilatado completamente, el oftalmólogo puede iniciar el examen. El paciente no siente nada al aplicar las gotas para dilatar la pupila. Durante el tiempo necesario hasta que las gotas actúen, el paciente puede volver a sentarse en la sala de espera. Si el paciente lleva lentes de contacto deberá retirárselas antes de aplicar las gotas y, como muy pronto, sólo podrá volver a colocárselas 15 minutos después de la aplicación.



La dilatación de la pupila aumenta la sensibilidad al deslumbramiento, ya que las pupilas no pueden contraerse. Además, la visión es borrosa, sobre todo de cerca. Por este motivo no está permitido conducir cualquier tipo de vehículo con las pupilas dilatadas por medio de estos medicamentos. Debe tener esto presente siempre que visite al oftalmólogo. La dilatación de las pupilas se mantiene durante varias horas. Durante este tiempo también se dificulta la lectura, aunque se mantiene la capacidad de orientación espacial sin problemas.

Los pacientes que padezcan cataratas no deben utilizar gotas oftálmicas que dilaten la pupila, ya que se puede desencadenar un episodio de glaucoma.


Con la dilatación de las pupilas, el médico puede examinar mejor el fondo del ojo. Si el médico dilata sus pupilas mediante gotas oftálmicas no deberá conducir ningún vehículo durante varias horas. La visión de cerca se ve limitada con frecuencia durante varias horas.
En los niños hasta los 10-12 años, siempre es preciso dilatar la pupila para ver la refracción; nos encontramos con frecuencia con errores tanto en exceso como en defecto.


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