lunes, 18 de enero de 2016

ESCUCHA y DECIDE



En opinión de los expertos, el manejo de la deficiencia acuosa en la enfermedad del ojo seco (DED), no es cuestion de lagrimas.

La enfermedad del ojo seco (DED) afecta a millones de personas en todo el mundo. Hay una variedad de nuevos tratamientos más allá de las terapias tradicionales tales como las lágrimas artificiales libres de conservantes. Aquí, llevamos a cabo un estudio para identificar los tratamientos más comunes que se utilizan entre los especialistas y evaluar su interés en nuevas terapias.




Un estudio internacional fue distribuido a los investigadores de los ojos y los profesionales expertos en queratitis sicca, a través de una encuesta en internet. Los datos de la encuesta recogidos fueron analizados con estadística descriptiva.

Ciento quince encuestados completaron la encuesta; de estos, 66% eran especialistas en córnea. Los tratamientos tópicos más comúnmente prescritos incluyen ciclosporina A (CSA) 0,05% (71/104, 68%), fluorometolona (FML) 0,1% (59/99, 60%), loteprednol etabonato 0,5% (50/99, 51%) y colirio de suero autólogo (ASD; 48/97, 49%).

Los medicamentos no tópicos más comúnmente prescritos incluyen suplementos de ácidos grasos esenciales (72/104, 69%), la doxiciclina en dosis bajas (orales; 61/100, 61%), y los suplementos de la linaza (32/96, 33%), así como tapones lagrimales (76/102, 75%). Los encuestados informaron de tratamiento con corticosteroides tópicos para 2 a 8 semanas (46/86, 53%), seguidos de menos de 2 semanas (24/86, 28%) y con CSA tópico entre 2 a 8 semanas (45/85, 53% ) seguido de 2 a 6 meses (24/85, 28%). Los tres principales signos y síntomas reportados para indicar la respuesta al tratamiento fueron, en orden, tinción con fluoresceína de la córnea, la reducción en la sensación de cuerpo extraño, y la reducción de la sensación de ardor.




Este estudio ofrece una visión de la opinión de expertos en el actual tratamiento de la DED. Los resultados de esta encuesta son la generación de hipótesis y ayudarán en el diseño de futuros estudios clínicos.

Volvemos a anotar nuestra postura personal: no sirven notas generales; la historia clínica nos dice que es lo mas conveniente: ciclosporina mejorada, antioxidantes y/o doxiciclina, suero autólogo, o una lagrima de hialuronato.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA




jueves, 7 de enero de 2016

CACICOL




 Una novedad muy útil. Muy agradecidos.

El tratamiento no invasivo por vía oftálmica de los defectos epiteliales persistentes y distrofia anterior corneal persistente con dolor asociado





CACICOL® es una solución oftálmica estéril, sin conservantes, que contiene como principio activo polisulfato de carboximetilglucosa, un análogo del heparán sulfato.

CACICOL®, con TECNOLOGÍA RGTA®, es el primer agente terapéutico matricial en oftalmología destinado al tratamiento de la cicatrización de lesiones corneales crónicas, como los defectos epiteliales persistentes, las úlceras o queratitis neurotróficas y las distrofias corneales anteriores persistentes y con ulceración y dolor asociado. Los RGTA® o agentes regeneradores (del inglés, ReGeneraTing Agents) constituyen una clase de sustancias que potencian tanto la velocidad como la calidad de la cicatrización tisular y, en algunos casos, dan lugar a un proceso de regeneración tisular real.

En la mayoría de los casos, CACICOL® favorece una clara mejora de la cicatrización corneal, objetivada por una disminución de la superficie ocular ulcerada o la completa regeneración del tejido.

Está disponible en cajas con 5 envases unidosis, lo que favorece el cumplimiento por parte de los pacientes.


Para muchas ulceraciones recidivantes, que las estamos tratando con plasma autologo y/o lente de contacto, nos será de gran ayuda. Gracias.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA




domingo, 3 de enero de 2016

ANTE LA DUDA, no tocar


La laceración de los anexos oculares o del globo es una de las lesiones más graves.

El traumatismo contuso provocado por peleas, accidentes automovilísticos y deportivos resultan también en un daño serio. Con respecto a su tratamiento, existen medidas para actuar rápidamente y prevenir futuras lesiones o secuelas.

Evaluar la agudeza visual (no efectuarla si esto requiere forzar los párpados para abrirlos o instilar anestesia).
Inspeccionar los párpados en busca de laceraciones y desplazamiento del globo ocular hacia delante.




Buscar laceraciones profundas que puedan comprometer el globo del ojo, grandes laceraciones con prolapso de grasa o pérdida de sustancia, laceraciones que abarquen los márgenes palpebrales y laceraciones que comprometen el sistema nasolagrimal; ya que requieren derivación inmediata a un oftalmólogo.

Evaluar los movimientos y la alineación ocular con los reflejos corneanos.
La desalineación o disminución de los movimientos oculares sugiere la presencia de una fractura de la pared orbitaria.

Inspeccionar en busca de equimosis y edema conjuntival severo, laceración corneana o escleral, pupila irregular, deformación del globo o hipema.



No forzar los párpados para abrirlos porque esto puede transmitir la presión a un ojo perforado y causar la extrusión de su contenido.

Si se encuentra o se sospecha cualquiera de las condiciones anteriores, colocar un escudo sobre el ojo y derivar al paciente inmediatamente.
No colocar un parche compresivo dado que esto puede transmitir la presión al ojo.



Este tipo de lesiones deben ser tratadas rápidamente, por eso es importante el rápido traslado.
Siempre debe ser valorado por un oftalmólogo. Desgraciadamente, vemos posturas contrarias, en heridas por vegetales o cuerpos extraños lacerantes, que tras una atención intrusista, tenemos mayores problemas para remediarlo.
Ante la duda, mejor no tocar.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA





viernes, 1 de enero de 2016

2016



Nuevo año. Intentaremos seguir informando acerca de patologia ocular y algunos avances de oftalmología.




OFTALMÓLOGO ESTEPONA

domingo, 27 de diciembre de 2015

CRISTALINA


Con el paso de los años, las proteínas del cristalino se alteran: se despliegan y se unen en agregados que bloquean, siembran y distorsionan la luz cuando esta pasa por el cristalino. Se forman las cataratas, un área nublado.
Ciertamente la cirugía contra las cataratas es un tratamiento eficaz pero su coste y la falta de cirujanos entrenados para este objetivo limitan su disponibilidad en muchas partes del mundo.


La proteína principal de este estudio, alfa-cristalina, es una proteína de estructura mayor que, en condiciones saludables, forma una red trasparente en el cristalino. Actúa como un carabina, se une a las otras proteínas del cristalino cuando comienzan a desplegarse mal, lo cual brinda estabilidad y evita que se agrupen.
Nacemos con una cantidad limitada de alfa-cristalina, lo cual no es un problema durante los primeros años de vida. Pero con el tiempo, esta fuente de proteína disminuye y podría no ser suficiente para mantener el ritmo de las otras proteínas.


Un grupo de investigadores han estudiado la pérdida de alfa-cristalina a largo plazo y han medido la concentración de la proteína cada seis meses en 45 personas con edad comprendidas entre 34 y 79.
Los resultados ayudan a comprender cómo se forman las cataratas y sugieren posibles dianas para nuevos tratamientos.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA


lunes, 21 de diciembre de 2015

REYES MAGOS : a la calle !



Hay una epidemia de miopía infantil y los científicos sólo encuentran un remedio: salir a la calle
Los problemas de miopía en niños son cada vez más graves en todo el mundo, y un estudio realizado en 2009 ya indicaba que la proporción en personas de entre 12 y 54 años que sufrían de miopía entre 1999 y 2004 (41,6%) era muy superior a las que la sufrían en 1971-1972 (25%). Esas conclusiones se agravan en diversos países asiáticos, donde las tasas de miopía son muy preocupantes, por su raza.
De hecho, un 80% de los casi 4.800 niños y adolescentes a los que se les hicieron pruebas en Pekín tenían miopía según el estudio publicado en marzo de este año. En un informe similar de 2012 en Seúl, prácticamente todos los niños a los que se les sometió a pruebas (de un total de 24.000) sufrían también este problema visual. Los científicos e investigadores no acaban de ponerse de acuerdo en las causas y posibles remedios, pero hay uno que sí parece funcionar: que los niños pasen más tiempo fuera de casa.


La Organización Mundial de la Salud ya reunió a un grupo de expertos a principios de año para debatir sobre el tema y tratar de proponer soluciones. Sus conclusiones aparecerán este verano, pero su preocupación es la del incremento no solo en casos de miopía, sino en la de casos de miopía severa que hace aumentar de forma notable los riesgos de otros problemas aún más graves como desprendimiento de retina o glaucomas.
La miopía se puede corregir con gafas, pero muchos padres no saben que sus hijos tienen miopía o no entienden lo importante que son las gafas para evitar mayores problemas durante su etapa educativa. Las creencias populares -"las gafas debilitan los ojos", algo que no es cierto- contribuyen también a que los padres no actúen de forma rápida en este apartado, pero al menos existen otras opciones.


Lo indican estudios en los que parece quedar claro que hacer que los niños disfruten de más horas de actividad en el exterior, fuera de casa, es muy beneficioso para aliviar el problema. Según el estudio CLEERE que se realizó durante 10 años con 633 niños miopes y 617 no miopes en la Ohio State Universitye, riesgo de desarrollar esta enfermedad se reducía en un 20% (solo 2 de cada 10 niños serán miopes) si los niños pasaban al menos 2 horas diarias en actividades al aire libre.
Otros estudios se han producido a lo largo de todo el mundo realizados en escolares de Pekín afirmaba lo mismo- y ya en 2008 se presentaron en un congreso mundial sobre miopía en el que la conclusión de los expertos era clara. Como afirmaba Jane Gwuazda ya en 2009, "La mayoría de los estudios, incluyendo el nuestro, sugieren que pasar un par de horas al aire libre puede ser beneficioso para reducir el riesgo de desarrollar miopía".


Uno de los factores que de nuevo la creencia popular achaca a estos problemas es el hecho de que los niños pasan cada vez más tiempo mirando pantallas: los televisores, los ordenadores, los móviles y las tabletas son desde su aparición sospechosos habituales de provocar ese crecimiento de casos de miopía, pero los estudios no han confirmado nada al respecto. De hecho, en algunos informes epidemiológicos los niños con miopía usaban este tipo de dispositivos el mismo tiempo que aquellos que no sufrían esta enfermedad.
Todo apunta a que estas actividades simplemente contribuyen tanto como las tareas que retienen a los niños en casa: los deberes y el estudio hace que no salgan de casa tanto como debiera. De nuevo el hecho de leer mucho, estudiar mucho o hacer muchos deberes y forzar la vista no es causa del crecimiento de miopía por ese mayor esfuerzo visual cercano. Como en el caso del uso de todo tipo de pantallas, la única consecuencia real demostrada parece la fatiga visual.


No está claro cuál es el efecto reparador de esas actividades al aire libre, pero el doctor Ian Morgan, de la Australian National University en Canberra, afirma que la luz que entra por los ojos incide sobre un neurotransmisor llamado dopamina, que a su vez libera sustancias químicas que previenen las causas de miopía. Sus conclusiones se publicaron recientemente en un artículo de la revista Nature en la que trataba de destacar los efectos beneficiosos de esas actividades al aire libre.
Otros grupos de investigación están experimentando con otras posibles soluciones. En la Escuela Experimental de Primaria de Yanxi el aula es muy especial: los ventanales rodean toda la estructura y las paredes son translúcidas, lo que provoca que la cantidad de luz que llega al interior sea mayor. Hace más calor en ese interior, pero los niños que aprenden y estudian en su interior están encantados en su clase. La atropina es otro de los métodos con los que se ha estado tratando de experimentar durante décadas, aunque los resultados son dispares y aparecen efectos secundarios como una mayor sensibilidad a la luz. 
En estudios recientes publicados por equipos en Singapur y Taiwán se descubrió que una menor dosis de atropina reducía la progresión de la miopía en un 50 o un 60% en niños sin que aparecieran esos efectos secundarios. El profesor de oftalmología Donald del Singapore National Eye Centre ha realizado varios estudios al respecto y ahora se espera que los tests clínicos también se realicen en Japón y Europa.
Den o no el resultado esperado esas pruebas, parece que hoy por hoy el remedio es sencillo: los niños deben pasar más tiempo en actividades al aire libre, algo que desde luego tiene más implicaciones de las que parece y que afecta a la propia rutina diaria que impone el estilo de vida actual. Habrá que esperar a las conclusiones de los expertos de la OMS, pero todos los indicios apuntan a salir más de casa con los niños como la solución ideal.




Más actividad al aire libre y menos ordenadores, es nuestro consejo para este final de 2015. Ojala se porten así los Reyes de Oriente. A la calle, por favor !! .

OFTALMÓLOGO ESTEPONA


miércoles, 16 de diciembre de 2015

ESCLEROSIS MULTIPLE y OCT


En la actualidad el diagnóstico del glaucoma crónico simple se basa en la demostración de los daños estructurales y/o funcionales que produce la enfermedad.

De este modo, si bien la presión intraocular es el factor de riesgo más importante, su diagnóstico se puede hacer independientemente de la cifra de presión.

Por todo ello, se ha realizado un gran esfuerzo para mejorar las técnicas de diagnostico del glaucoma. Este esfuerzo ha seguido principalmente en dos vías, por un lado desarrollando nuevos test y procedimientos perimétricos, fundamentalmente utilizando estímulos que exploran vías específicas (por ejemplo la perimetría de parpadeo, azul amarillo, PULSAR, etc) y por otro perfeccionando las técnicas que proporcionan un análisis objetivo y más exacto de los posibles daños estructurales.



La perimetría, sin embargo es una prueba subjetiva y es precisa un cierto grado de colaboración por parte del paciente por ello teoricamente podría ser más facil detectar de una manera objetiva el daño estructural. Además el estudio de daño estructural sobre la capa de fibras nerviosas tiene un gran interés ya que trabajos clásicos han demostrado que pueden aparecer defectos detectables en la capa de fibras nerviosas (CFN) hasta seis años antes de la aparición de lesiones campimétricas en la perimetría convencional blanco-blanco (1,2). No obstante el estudio clínico de la CFN es muy complicado y las técnicas fotográficas tradicionales son laboriosas y para su correcta interpretación se necesita un gran experiencia.

Por todo ello, desde hace mas de una decada, se trataron de desarrollar sistemas de estudio sencillos, rápidos y sobre todo objetivos para el estudio detallado de la CFN. Algunos de ellos como la polarimetría láser han sido diseñados para estudiar específicamente la CFN y otros como el OCT, el RTA y el HRT parten de objetivos globales (estudio de la topografía retiniana o del nervio óptico) pero permiten además estudiar la CFN.



Se realiza un estudio fue cuantificar los defectos en la CFNR en pacientes con EM y observar si, transcurridos 12 y 24 meses, se apreciaba una pérdida de fibras superior a la que fisiológicamente tiene lugar con la edad. La EM es un trastorno neurodegenerativo progresivo, que afecta al sistema nervioso central y, por tanto, se considera que provoca una reducción en la CFNR. Muchos autores consideran que esta pérdida neuronal tiene lugar aunque no aparezcan episodios inflamatorios ni brotes de la enfermedad. Nuestro estudio incluyó sólo a pacientes que no presentaran actividad durante el período de seguimiento, tanto a nivel oftalmológico como sistémico, con la intención de evaluar y cuantificar la pérdida de CFNR asociada a la progresión de la EM.

Clásicamente se empleaba la oftalmoscopia y las fotografías monocromáticas de la retina, que proporcionaban una valoración cualitativa y subjetiva de la CFNR y del nervio óptico, y sólo eran capaces de detectar defectos con pérdidas superiores al 50% de las células ganglionares de la retina. Actualmente la aplicación de técnicas de análisis digital de imagen, como la TCO y el GDx, permiten valorar la CFNR de forma más precisa. Estas técnicas, no invasivas y poco dependientes del examinador, son capaces de realizar análisis muy precisos y de proporcionar mediciones cuantitativas en unos minutos y sin causar molestias al paciente.




La función visual en la EM ha sido estudiada por varios autores y se ha detectado que existe una afectación de la misma en estos pacientes, especialmente en aquellos que han presentado episodios previos de neuritis ópticas. Esta disfunción visual se ha observado tanto en la AV como en la perimetría, en la visión de colores y en los PEV, que muestran latencias más prolongadas y amplitudes menores en los pacientes con EM. Sin embargo, de momento sólo han sido publicados estudios transversales que comparan la función visual entre los enfermos con EM y sujetos sanos, pero no ha sido estudiada la progresión en el tiempo de ambos grupos. En nuestro trabajo se observa una tendencia al aumento de la disfunción visual en los pacientes con EM a lo largo del tiempo de seguimiento, pero las diferencias no fueron estadísticamente significativas. Por este motivo, las pruebas estructurales de la CFNR parecen ser más sensibles para detectar las alteraciones causadas por la EM en la vía visual que la evaluación de su función visual.

En este estudio se ha observado que existe una disminución en el espesor de la CFNR de los pacientes con EM de un año para otro. Un estudio longitudinal realizado en 187 ojos de pacientes sanos evaluó la pérdida fisiológica de fibras de la retina que tiene lugar con la edad mediante TCO y determinó que una persona normal disminuye su promedio de CFNR en 0,16 µm al año. Esta pérdida es más acusada en personas de edades superiores a los 50 años35. Los resultados de nuestro estudio muestran que los pacientes con EM tienen una pérdida de 2,46 µm al año en este espesor medio de la CFNR, lo cual significa una reducción de esta estructura retiniana 15 veces superior a los sanos. Esto hace pensar que existen mecanismos fisiopatológicos, diferentes de la inflamación del nervio óptico, que causan daño axonal en esta enfermedad.



El motivo por el que no se incluyó a pacientes que hubiesen padecido una neuritis óptica en los 6 meses previos al comienzo del estudio se basó en que es el tiempo que la mayoría de los autores consideran necesario para que las mediciones realizadas con las técnicas de análisis digital de la imagen, como TCO y GDx, sean capaces de registrar la degeneración retrógrada que se produce tras un episodio inflamatorio del nervio óptico, especialmente en el caso de las neuritis retrobulbares.

La TCO ha destacado entre las diferentes técnicas de análisis de la CFNR como la más útil en el diagnóstico y seguimiento de neuropatías ópticas y de pacientes con EM. Esto ha hecho que algunos autores sugieran que puede resultar útil para monitorizar la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento en los ensayos clínicos, si bien es difícil saber si resulta correcto extrapolar los cambios neuronales observados en la CFNR al resto del sistema nervioso central, ya que esta estructura representa una pequeña parte del mismo y, además, la EM es una enfermedad multifocal que puede afectar diferentes áreas del sistema nervioso central de forma muy variable. Por otro lado, hay que tener en cuenta que tanto las pruebas funcionales como las estructurales tienen cierta variabilidad que puede justificar algunos de los cambios observados en las mediciones a lo largo del estudio, y que la calidad de las imágenes obtenidas mediante las técnicas de análisis digital de la imagen debe ser alta para que los datos proporcionados sean fiables, y esto no es siempre posible, especialmente en aquellos pacientes en los que no hay una buena fijación visual, existen anomalías en la motilidad ocular, nistagmus u otras alteraciones que dificulten la realización de las pruebas. Estas cuestiones deben ser consideradas para interpretar los resultados obtenidos en la evaluación de la CFNR y justifican la necesidad de realizar nuevos estudios que valoren el valor pronóstico del análisis de la CFNR en los pacientes con EM.




En conclusión, podemos afirmar que la evolución de la EM causa una pérdida axonal a nivel del nervio óptico mayor a la experimentada fisiológicamente por la población sana, aunque el paciente no haya presentado síntomas de actividad ni brotes propios de la enfermedad, y que esta degeneración axonal puede ser valorada mediante la TCO. La realización de estudios longitudinales con mayor tamaño muestral y tiempo de seguimiento puede resultar útil para la comprensión de la fisiopatología de la enfermedad y para valorar la utilidad del análisis cuantitativo de la CFNR como marcador de daño neuronal y de eficacia terapéutica en los ensayos clínicos.

Estamos inmersos desde hace 4 años en un trabajo entre varios centros, para valorar el estudio de la capa de fibras nerviosas, gracias a la OCT, así como de las celulas ganglionares, y así controlar la evolución tanto del glaucoma, como las neuritis, esclerosis multiple y Alzheimer. Ya os aportaremos información en 2 años más de estudio.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA