miércoles, 19 de octubre de 2016

GRAN VERDAD


La adherencia a la dieta mediterránea puede reducir el riesgo de degeneración macular.

La adherencia a una dieta de tipo mediterráneo, es decir, a través de un mayor consumo de frutas, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar degeneración macular relacionada con la edad.

Joao Figueira, MD, informó de los resultados del Estudio de Ojos en Coimbra, un estilo de vida y hábitos alimenticios en la población portuguesa redunda en una menor frecuencia de DMAE, todo ello aportado en la Academia Americana de Oftalmología .


"Nuestro análisis fue notable por los posibles efectos protectores asociados con el aumento del consumo de cafeína, que no se informó anteriormente, así como fibras dietéticas y vitaminas C y E," dijo Figueira.

El estudio transversal, observacional, incluyó a 883 sujetos de 55 años o mayores. La cohorte fue dividida en las personas con DMAE precoz (449 sujetos) y los que no tenían DMAE precoz (434 sujetos). Se aplicó un cuestionario a toda la cohorte, que incluía preguntas demográficas, de frecuencia de consumo en el último año, el hábito de fumar, hábitos de consumo y otros datos biométricos.



Se encontró que una "alta adhesión" a la dieta mediterránea reduce el riesgo de DMAE en 1,56 y se asoció con una frecuencia menor de ésta. Además, el consumo de fruta reduce significativamente el riesgo de DMAE en un 1,12 y aproximadamente un 15% (P = .029).

"Por primera vez, nos encontramos con que la presencia de cafeína podría tener un efecto protector en la prevalencia de la DMAE,

Se ve a diario en consulta; no necesitamos muchos trabajos, para comprobar dicha gran verdad.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA



martes, 11 de octubre de 2016

PRESBICIA, paciencia




La presbicia es una causa creciente de discapacidad debida a una población que envejece. 

Existen enfoques múltiples para la corrección quirúrgica, y tendrán que ser abordados específicamente según las necesidades de cada paciente y los deseos, expectativas, aficiones, el escenario de la disfunción del cristalino, y otras características oculares . Varias opciones pueden estar disponibles, pero es el paciente y el cirujano quienes deben decidir qué es lo mejor para el paciente; y para ello debe saber cada tecnología y lo que implica .

Los implantes corneales son relativamente la nueva opción de tratamiento, con una variedad de dispositivos y tecnología en el horizonte. Ellos son capaces de proporcionar una mejora significativa en la agudeza, manteniendola o mejorandola . La sensibilidad al contraste y la estereopsis no son afectadas.



La modificación escleral y CK (radio frecuencia en cornea) también se muestran prometedores en la mejora de la visión intermedia. Los enfoques con láser excimer también son capaces de proporcionar mejoras en la agudeza, pero pueden afectar negativamente a la visión de lejos y la sensibilidad al contraste. También, debido a la ablación de tejido, los autores están preocupados por la estabilidad mecánica de la córnea después de estos procedimientos.

La cirugía realizada también sigue siendo una opción viable para los pacientes. Con la variedad de opciones disponibles, tanto el cirujano y el paciente deben equilibrar las necesidades frente a los inconvenientes de cada lente. Los lentes intraoculares multifocales son capaces de proporcionar una excelente distancia y la visión de cerca.



Las nuevas tecnologías continúan surgiendo, no hay escasez de opciones en la caja de herramientas del cirujano refractivo. Es esencial consultar al "no cirujano", para tener una visión más objetiva.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA




jueves, 6 de octubre de 2016

GAFAS EN LOS NIÑOS, hoy



La hipermetropía, miopía y astigmatismo son los defectos refractivos más comunes y se deben detectar y tratar en la edad infantil
Los defectos de refracción o ametropías son todas aquellas situaciones en las que, por un mal funcionamiento óptico, el ojo no es capaz de proporcionar una buena imagen. Los errores refractivos, como la hipermetropía, miopía y astigmatismo, son problemas muy comunes en los ojos. La mayoría de las personas lo padecen y suelen ser fácilmente corregidos con una prescripción óptica adecuada. La detección precoz de los mismos es muy importante para evitar problemas de ambliopía en la edad adulta.
Aproximadamente, el 20 por ciento de los niños padecen defectos de refracción significativos y el éxito del tratamiento dependerá del estudio y tratamiento temprano.


En un ojo normal o emétrope, los rayos de luz convergen sobre la retina, dando lugar a imágenes nítidas. Los defectos de refracción son aquellos que impiden que los objetos se vean con claridad. Básicamente, son tres(2,6,5).
Hipermetropía
Es la ametropía más frecuente de la edad infantil y suele ser fisiológica.
Los rayos de luz que entran en el ojo, en lugar de reunirse en un punto de la retina, lo hacen detrás de esta, cuando el ojo está en reposo. Es la condición óptica normal en el niño y persiste durante toda la vida en el 50% de la población. Tiende a decrecer en la adolescencia, estacionarse en la edad media y aumentar en la vejez, debido a los cambios del cristalino.
El ojo hipermétrope es pequeño. Según la magnitud del error, puede ser:
• Baja: defectos de 0,25 a 3 D. La agudeza visual no suele alterarse.
• Media: defectos de 3 a 5 D. Puede afectarse la agudeza visual.
• Alta: defectos de mas de 5 D. La visión es siempre más baja de lo normal.
El niño hipermétrope ve bien pero se cansa con el esfuerzo visual sostenido. Las manifestaciones clínicas de la hipermetropía dependerán del grado de la misma, puede ser asintomática si el defecto es leve y el niño tiene buena capacidad de acomodación, o cuando esto no ocurre los síntomas serán los correspondientes a ese esfuerzo acomodativo:
• Ojos enrrojecidos después de la lectura o escritura.
• Cefalea, sobre todo en las regiones frontal y occipital, que tienden a agravarse durante el día y disminuyen al cesar el esfuerzo visual.
• Estrabismo convergente esporádico o permanente.
• Bajo rendimiento escolar.
• Lagrimeo, orzuelos de repetición, fotofobia…


Cuando la hipermetropía es alta, el síntoma principal será la visión borrosa, sobre todo en distancias próximas, el niño alejará los objetos para mejorar su visión. El trastorno se agrava por la actividad continuada, sobre todo a corta distancia.
Si una hipermetropía intensa no se corrige de niño, la agudeza visual será mala, dando lugar a una ambliopía que será más intensa si existe diferencia de graduación de un ojo a otro y secundariamente puede dar lugar a un estrabismo convergente por un exceso de convergencia. Las hipermetropías elevadas también conllevan un aumento de riesgo de glaucoma por ser ojos pequeños con córnea aplanada y cámara anterior poco profunda. El astigmatismo se asocia con gran frecuencia a la hipermetropía. El estrabismo convergente muchas veces es el debut de una hipermetropía elevada
Miopía
Es el problema visual con mayor prevalencia en el mundo, sobre todo en la comunidad asiática, siendo su incidencia en España aproximadamente de un 30%.
En el ojo miope, la imagen de los objetos situados en el infinito se forma delante de la retina. Es un ojo cuyo eje antero-posterior es más largo de lo normal. La agudeza visual disminuye claramente en visión lejana incluso en miopías ligeras de 0,5 a 1 D. En distancias próximas la visión es buena.
El niño miope ve mal de lejos y se acerca a los objetos próximos para verlos bien, suele guiñar los ojos para verlos mejor.


Factores de riesgo de la miopía
• Genéticos.
• Raciales y culturales.
• Ambientales y geográficos.
La miopía es más frecuente después de la edad infantil. Puede ser congénita o adquirida. La primera suele ser elevada, mayor de 5 D y no suele aumentar durante la época del crecimiento. En cambio la adquirida suele aparecer en la etapa escolar y aumentar después.
Algunas enfermedades congénitas se asocian a miopía precoz, como el albinismo, síndrome de Down, rubéola congénita o síndrome alcohólico fetal, entre otras.
El síntoma cardinal del miope es la mala visión lejana que le obliga a acercarse exageradamente los objetos y a cerrar la hendidura palpebral. Tienen mala adaptación a la oscuridad porque las pupilas tienden a la midriasis o dilatación pupilar. Las revisiones periódicas son de suma importancia para detectar y tratar las posibles complicaciones que pudieran aparecer.
Astigmatismo
En este caso, la potencia óptica del ojo es diferente en los distintos meridianos debido a diferencias entre los radios de la curvatura corneal. Hay tres tipos básicos de astigmatismo: hipermetrópico, miópico y mixto. Puede existir aislado o asociado a miopía o hipermetropía.
Cursan con una agudeza visual relativamente baja cuando son altos, la imagen no puede ser enfocada con nitidez ni en la visión lejana ni en la cercana. El esfuerzo acomodativo de los pacientes no adecuadamente corregidos conlleva una fatiga o astenopia. También, es frecuente el parpadeo y las modificaciones en las posiciones de la cabeza, la congestión conjuntival después de la lectura, cefalea y el bajo rendimiento escolar.



El periodo de maduración visual comienza al nacimiento y finaliza, aproximadamente, a los 7 años.
Cualquier alteración que interfiera el buen desarrollo de la visión puede dejar como secuela una incapacidad de la misma si no se diagnostica y se trata a tiempo.
Es difícil determinar los niveles normales de la agudeza visual (AV) durante la maduración. Como métodos principales cabe destacar el test de mirada preferencial, los potenciales evocados visuales y el nistagmus optocinético. En el nacimiento, la AV determinada con estos métodos oscila entre 20/400 y 20/800; hacia los 4 meses la AV normal es de 20/200 y entre lo 30 meses se alcanza una AV de 20/20.
La fijación se establece hacia los 2 meses. El campo visual se aproxima al del adulto hacia los 6 meses de edad al igual que la estereopsis o capacidad de ver en tres dimensiones, que suele estar desarrollada de forma paralela a la agudeza visual.
Anisometropía Es la diferencia de refracción de un ojo a otro.
En el niño esto puede dar lugar a dos problemas importantes, el primero es la ambliopía, que suele aparecer en el ojo con más defecto de refracción y que es más probable y más grave cuanto mayor sea la diferencia del defecto entre un ojo y otro; así, las altas miopías congénitas unilaterales suelen cursar con ambliopía grave y, si el diagnóstico es tardío, nunca se obtendrán buenos resultados funcionales a pesar del correcto tratamiento. En cambio, en las miopías que aparecen en la edad escolar, la ambliopía es mucho más raro que se produzca.
El segundo problema es que, una vez recuperada la visión del ojo peor, existirá una diferencia del tamaño de las imágenes retinianas o aniseiconia, lo cual dificulta una buena imagen binocular.
El diagnóstico precoz de la anisometropía es de suma importancia, cuanto antes se detecte mejores serán los resultados obtenidos.
El tratamiento consistirá en una correcta prescripción óptica y en el tratamiento de la ambliopía con oclusiones parciales o totales de un solo ojo o alternantes.



La detección precoz de los defectos de refracción es muy importante para el buen funcionamiento del sistema visual en la edad adulta.
Es importante detectar los defectos de refracción precozmente, ya que pueden conllevar un bajo rendimiento escolar y producir una ambliopía irreversible si no se trata a tiempo.
Resulta difícil decidir el momento adecuado para llevar a un niño al oftalmólogo por primera vez. Es tarea de los padres y del pediatra valorar en qué momento se debe acudir.
Los primeros años de vida representan un periodo crítico en el desarrollo visual, si no se detectan los problemas visuales a tiempo podría producirse una ambliopía irreversible.
Cuándo acudir al oftalmólogo
• Si el niño tiene problemas en la visión cercana o lejana.
• Si desvía los ojos.
• Dolores de cabeza tras esfuerzo visual.
• Ojo rojo.
• Lagrimeo.
• Reflejo rojo anómalo.
• Guiño excesivo.
• Anomalías palpebrales.
• Diferente visión de un ojo a otro
• Antecedentes familiares de miopía, hipermetropía y astigmatismo.
Todos los niños deberían ser revisados por el oftalmólogo antes de iniciar la etapa escolar, de esta forma se evitarían muchos problemas de aprendizaje.
En ocasiones, los niños rechazan la lectura o la escritura debido a problemas en la visión cercana, que ellos no saben interpretar y otros tienen un retraso escolar por problemas para leer la pizarra por baja visión lejana.

La capacidad de realizar un examen oftalmológico pediátrico efectivo se va obteniendo con la práctica diaria.
Cuando los niños son muy pequeños y no colaboran, el examinador debe hacer todo lo posible para trabajar con eficacia y obtener la mejor información con rapidez antes de perder la atención del niño. Se debe crear un buen ambiente y, mientras se realiza la anamnesis, el examinador tomará nota de la conducta visual y la alineación ocular del paciente. ¿Sigue los movimientos de la linterna? ¿Mantiene la cabeza girada o inclinada hacia el hombro? ¿Tiene un comportamiento normal?
En todas las etapas, se derivará al oftalmólogo si presenta cualquier alteración ocular con el fin de realizar una exploración oftalmológica completa, que incluye:
Agudeza visual si la edad lo permite, reflejos pupilares, motilidad extrínseca, exploración del polo anterior con lámpara de hendidura, fondo de ojo y refracción bajo cicloplejia.
1. Prueba de Bruckner o test del reflejo rojo.
Valora el reflejo rojo que se produce al incidir la luz del oftalmoscopio directo sobre ambos ojos. Es una prueba rápida que proporciona una información valiosa y debe formar parte del examen oftalmológico pediátrico habitual.
En una habitación con poca luz el observador mira a través del oftalmoscopio desde una distancia de 1 metro, los reflejos rojos deben aparecer brillantes e iguales en ambos ojos. Cualquier asimetría justifica un estudio mas exhaustivo. A veces el reflejo es mate en un ojo con defectos de refracción o con opacidad de medios. Se debe emplear la menor iluminación que permita ver adecuadamente los reflejos.
2. Toma de agudeza visual.
Debe explorarse la agudeza visual a partir de los 2,5 o 3 años mediante optotipos adecuados.
En niños pequeños por debajo de 2 años, no se puede realizar un test de AV normal, pero sí podemos estimar la función visual basándonos en signos indirectos. A los 2 o 3 meses ya pueden mirar directamente un objeto, seguirlo mientras se mueve y mantener la fijación; esta fase se conoce como periodo crítico del desarrollo visual. Algunos lactantes pueden tener algo retrasada la maduración visual, pero si a los 4 o 5 meses tiene una mala fijación habrá que hacer un estudio exhaustivo incluyendo pruebas de electrofisiología y neurorradiología en busca de anomalías de la vía visual aferente o de la vía motora ocular.
Se utilizarán objetos que atraigan su atención a una corta distancia de la cara, moviéndol os horizontalmente. Hay que tener en cuenta que los niños siguen mejor los objetos que se desplazan desde el campo temporal al nasal, esta preferencia desaparece hacia los 6 meses de vida. Si no se aprecia respuesta visual, se repite el test en oscuridad usando una linterna. Los neonatos responden guiñando los ojos ante la luz, incluso con los párpados cerrados mientras duermen.


Es importante preguntar a los padres acerca del comportamiento del niño, si creen que reconoce caras a distancia, si responde a sonrisas o si protesta cuando se ocluye alguno de los dos ojos. Uno de los test que se utilizan son las gráficas de Tellen, que consisten en unas láminas con una retícula de líneas en uno de los extremos. Se basa en la visión preferencial, el niño dirigirá la mirada a la zona de la lámina donde hay una imagen discernible. Es un test impreciso que necesita la atención del niño, pero que es especialmente útil para apreciar la evolución visual de algunas patologías oculares hasta que los niños alcancen la madurez suficiente para contestar a test más precisos.
A partir de los 3 años, usaremos los test convencionales. La visión se tomará en la primera visita sin corrección y tendremos en cuenta la diferencia de visión entre un ojo y otro. Se realizará en un cuarto adecuado a unos 5 metros del panel de optotipos. Se tomará la visión de cada ojo por separado, ocluyendo el contrario.
Entre los test más usados tenemos:
– Test de Pigassou: entre los 2 años y medio y los 4 años. Son dibujos fácilmente reconocibles por el niño.
– Test de la E de Snellen y de la C de Landolt: entre los 4 y 5 años. El niño indicará la orientación del optotipo. Resulta fácil conseguir la colaboración de los niños tímidos o no verbales.
– Letras: una vez que el niño conoce el alfabeto se utilizarán las letras, normalmente entre los 5 y 7 años.
El test de visión cercana se hará a unos 40 cm con unas gráficas que se sujetan en la mano y demuestra la habilidad del niño para ver a una distancia de lectura normal.
El método más común para expresar la medida de la agudeza visual es la notación de Snellen, pero también la decimal o la métrica.
La agudeza visual aumenta con la edad. Al año es de 0,2, a los 2 años de 0,5, a los 3 de 0,8 y entre los 4 y 5 años se suele alcanzar el máximo de visión.


3. Dilatación, cicloplejia y refracción.
La cicloplejia adecuada es esencial para evaluar la refracción en el niño. Los niveles altos de hipermetropía pueden no detectarse sin cicloplejia. El oftalmólogo usará ciclopentolato, homatropina o atropina. El primero tiene el efecto de comienzo más rápido y es el que más usamos en la práctica diaria: pautamos 3 gotas en cada ojo separadas 15 minutos. En los neonatos, se diluye el colirio de ciclopléjico al 50 por ciento. A los 30 minutos ya podemos explorar al niño para buscar los posibles defectos de refracción, con esquiascopia o con autorefractómetro automático.
El estudio se completa con la lámpara de hendidura y el fondo de ojo.
El estudio de la refracción constituye un punto esencial en el examen del niño.
En términos generales: los RN a término suelen nacer hipermétropes de 1,5 o 2 D, ésta irá disminuyendo con el crecimiento hasta alcanzar la emetropía sobre los 5 o 6 años. Los prematuros tienen una alta tendencia a la miopía. La miopía escolar aparece entre los 8 y 10 años y los recién nacidos suelen tener astigmatismos mayores de 1 D, que disminuyen a partir del primer año de vida.
Depende del grado de anisometropía, del defecto de refracción, de la edad de comienzo del tratamiento y del cumplimiento del paciente.
Si el tratamiento se inicia precozmente, los resultados son mejores. Debe prescribirse la corrección adecuada del defecto de refracción.
Cuanto más tarde se detecte el problema, más difícil será obtener buenos resultados tras el tratamiento.
Los defectos de refracción esféricos, como la miopía y la hipermetropía, se corrigen con lentes esféricas, el astigmatismo con lentes cilíndricas.



• Hipermetropía. Si el error refractivo es pequeño, no tiene síntomas y la agudeza visual es normal, no se tratará; en caso contrario, se prescribirá corrección óptica con lentes positivas. Es imprescindible explorar la refracción después de instilar colirio de cicloplejico con el fin de paralizar la acomodación.
En los menores de 6 años, cierto grado de hipermetropía es fisiológica y sólo se corregirá si el error es alto o existe un estrabismo convergente. La corrección debe ser permanente y, dado que la hipermetropía disminuye con el desarrollo, debe examinarse periódicamente a los niños.
Si se asocia a estrabismo convergente, la corrección debe ser total para mejorar la convergencia.
En los casos asociados a ambliopía, el tratamiento debe ir encaminado a una correcta rehabilitación visual, con oclusiones, penalizaciones…
• Miopía. La corrección óptica de la miopía se realiza con lentes negativas mediante el uso de gafas o lentes de contacto. La gafa suele ser bien tolerada por el niño. Las lentes de contacto no se suelen mandar hasta que el niño tiene cierta madurez para poder manipularlas. Sólo en casos especiales, como las altas ametropías unilaterales, afaquia, postcirugía de catarata congénita, aniridia, se prescriben lentes de contacto en edades tempranas.
• Astigmatismo. La corrección óptica se hará con lentes cilíndricas.


En los niños, los astigmatismos débiles pueden no ser corregidos si no aparecen manifestaciones funcionales que puedan ser atribuidas al mismo. Por otra parte, un astigmatismo que aun siendo de pequeña cuantía conlleve alteraciones funcionales, ha de ser corregido.
La falta de detección y corrección de los problemas oculares durante la niñez conlleva disfunciones oculares importantes en la edad adulta.


Un 30% de los casos de fracaso escolar están directamente relacionados con problemas visuales sin corregir. Se recomienda que el primer examen ocular sea realizado a los 2 meses, un segundo control a los 6 meses, el siguiente a los 3 años, antes de empezar el colegio y después una revisión anual. El 41% de los niños entre los 2 y los 10 años nunca han ido al oftalmólogo.
No es fácil atender a un niño, y ver lo que hay en sus ojos. Sí es verdad que la transparencia del ojo nos "deja ver" cuando hay problemas y cuando no. Las maquinas ayudan, pero en la mayoría de los casos son la historia clínica, la pericia del médico, la cicloplejia, y algo más, lo que determina una buena exploración infantil. Las gafas son lo menos importante normalmente, aunque siempre necesitan un especialista enfrente.
OFTALMÓLOGO ESTEPONA

jueves, 29 de septiembre de 2016

GLAUCOMA IV



Os adjunto algunas de las últimas OCT ( capa de fibras ), donde se observa lo que dice el tomografo , y lo que es una simple hipertensión.  







Es como la psicología de la coca cola ( anuncio tras anuncio, ha "calado que es buena  ¿? )...aquí algo distinto, esperemos que OCT tras OCT, vaya "calando" que un glaucoma no es una hipertension en el ojo, y que se "quedan" algunos glaucomas sin saberlo.

Esperamos seguir ayudando.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA






miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿ ME QUEDARÉ CIEGO ?


Al diagnóstico de glaucoma se llega cuando su oftalmólogo observa un tipo particular de daño en el nervio óptico, conocido como “excavación”. El hallazgo de este diagnóstico puede tener lugar con o sin presión intraocular elevada.

Una presión intraocular (PIO) normal varía entre 12 y 22 mm Hg (milímetros de mercurio, una unidad para medir la presión). Si bien es más probable que tenga o desarrolle glaucoma si su presión ocular es elevada, mucha personas con presión ocular elevada nunca desarrollan glaucoma. Además, algunas personas con glaucoma nunca presentan presión ocular elevada. El glaucoma con presión ocular dentro de los valores normales se conoce como “glaucoma de tensión normal”.

Durante un examen, además de controlar la presión ocular, el oftalmólogo podrá usar gotas para dilatar la pupila a fin de examinar el nervio óptico. El médico también podrá hacer uso de una máquina de diagnóstico como OCT, GDx o HRT para visualizar y evaluar el daño en el nervio óptico. En ocasiones, esto puede mostrar daños en los ojos antes de que exista sospecha alguna mediante el examen del médico.





Si el daño es lo suficientemente grave, es posible detectar cambios en la vista mediante una prueba de visión periférica conocida como prueba de campo visual. Es frecuente que los pacientes no adviertan cambios en la visión periférica hasta que la pérdida de la visión sea significativa. Una vez efectuado el diagnóstico por medio de examen del nervio óptico o de pruebas del campo visual, se inicia el tratamiento.

En la actualidad, los únicos tratamientos disponibles son aquellos que disminuyen la presión intraocular. Para disminuir la presión ocular es posible recurrir a medicamentos, láser o cirugía. El tratamiento debe realizarse de por vida. El glaucoma se puede controlar, pero por el momento no existe cura.

Cuando se elige la medicación, generalmente se indican gotas oftálmicas. Algunas de las gotas deben usarse una vez por día, mientras que otras requieren que la aplicación de la dosis sea de dos o tres veces por día.


Se ha demostrado que el láser tiene la misma efectividad como primer tratamiento que las gotas oftálmicas. Se trata de un procedimiento simple, en su mayor parte indoloro y rápido capaz de controlar la presión ocular por un período de hasta 5 años en algunos pacientes.


Se encuentran disponibles diversas cirugías, y continuamente se están desarrollando y evaluando cirugías nuevas. La mayoría están reservadas para los pacientes con glaucoma más avanzado, pero algunas de las cirugías más nuevas son lo suficientemente seguras como para usarlas en etapas iniciales de la enfermedad.

La elección del tratamiento depende de muchos factores exclusivos de cada paciente, y se deben analizar con el médico. Un tratamiento correcto normalmente ofrecerá protección ante la pérdida adicional de la vista.


Al enfrentar un diagnóstico reciente de glaucoma, es una pregunta la que, ante todo, surge en la mente de cada paciente: “¿Me quedaré ciego?”

Por fortuna, para la mayoría de los pacientes la respuesta es “no”. La ceguera es una consecuencia del glaucoma pero ocurre de manera relativamente infrecuente. Existen alrededor de 120.000 casos de ceguera en los Estados Unidos y 2,3 millones de casos de glaucoma. Esto representa aproximadamente el 5 de los pacientes con glaucoma. Sin embargo, el deterioro de la visión es más frecuente y se da en el 10 de los pacientes, aproximadamente.


La pérdida de la visión puede producirse aun con el mejor tratamiento. A pesar de este dato aleccionador, un tratamiento y seguimiento correctos estabilizarán a la gran mayoría de los pacientes con glaucoma. Un factor importante en el tratamiento de su glaucoma es usted. Mediante el uso correcto y continuo de las gotas oftálmicas, es más probable que el resultado sea favorable.



Y además, hoy en día, tenemos la OCT para adelantarlos unos 20 años a dicha situación. Y no olvidar lo dicho al principio; que es la excavacion de papila, junto al daño en capa de fibras ( OCT ) la que nos orienta y establece el buen o mal pronóstico y evolución.


OFTALMÓLOGO ESTEPONA

lunes, 26 de septiembre de 2016

GLAUCOMA; médico ó maquinas ?


Me voy a referir a la evaluación del nervio óptico. No insistiré en lo importante que es la preservación del nervio óptico al tratar el glaucoma. El glaucoma es una enfermedad complicada, crónica y progresiva, y su manejo puede ser extremadamente difícil.  

La protección del nervio óptico es la parte más importante de nuestro manejo del glaucoma, y, recientemente, han aparecido nuevos métodos para la evaluación y vigilancia de su evolución.
Debo agradecer en forma muy especial a los doctores Joel Schuman, del New England Eye Center; Joseph Caprioli, del Jules Stein Eye Institute; y M. Bruce Shields, en la Universidad de Yale, por haberme ayudado a sintetizar el artículo.

La interrogante sobre si ha llegado el momento de abrazar estas nuevas tecnologías está actualmente muy en boga en los Estados Unidos. Frente a los nuevos avances, las personas se preguntan si ya es el momento de “dar el salto” y confiar en que las nuevas máquinas de verdad hacen lo que creemos que hacen.



La primera interrogante frente a un paciente es si tiene realmente glaucoma. Vemos muchos casos de presión aumentada, que no son forzosamente glaucoma, y, en algunas ocasiones, hay pacientes con glaucoma cuya presión es normal, especialmente si están en etapas iniciales.

La segunda pregunta es respecto a la evolución, ya que, como todos quienes trabajan con glaucoma saben muy bien, puede ser muy difícil establecer si hay realmente una evolución. Un aparente empeoramiento en uno de los controles o un aumento en la presión no significa necesariamente progresión. Es una pregunta de muy difícil respuesta.

Básicamente, disponemos de tres parámetros para manejar a los pacientes con glaucoma: la presión intraocular (PIO), el campo visual (CV) y el nervio óptico (NO), y al referirme a éste último estoy incluyendo la evaluación de la capa de fibras. Ninguno de ellos es perfecto, aunque los tres tienen cierta utilidad para el diagnóstico y evaluación de la evolución del glaucoma.




Respecto a la presión intraocular, actualmente sabemos que muchos pacientes tienen glaucoma normotensivo. Si se toma una población de pacientes con glaucoma y se mide la PIO, más del 50% de ellos tendrán presión normal. Así, la PIO no es un parámetro fiable para el diagnóstico. Tampoco sirve mucho para el control del avance, por ser demasiado inespecífico.

El campo visual puede ser útil para el diagnóstico de glaucoma, pero también tiene limitaciones. El CV se altera sólo cuando se ha perdido la mitad de las fibras nerviosas. Además hay una curva de aprendizaje del CV. Algunos pacientes encuentran muy complicado hacer un campo visual y repetirlo en forma periódica. En cuanto a la evaluación de avance, en las etapas tardías del glaucoma el campo visual es, realmente, la mejor herramienta disponible para establecer evolución. Además, debido a las grandes fluctuaciones en la población con glaucoma es muy difícil asegurar que variaciones leves en el CV realmente corresponden a progresión.

El examen del nervio óptico es, en mi opinión, el mejor método para el diagnóstico precoz. Sin embargo, sabemos que la evaluación oftalmoscópica es subjetiva y no es fácil comparar la evaluación de un oftalmólogo con la de otro. Incluso hay variaciones subjetivas en las evaluaciones de un mismo nervio hechas en forma consecutiva por el mismo oftalmólogo. Hay, además sobreposición de características entre el nervio normal y el del glaucoma inicial. Por cierto, la copa puede ser grande en ambos. 



El examen de NO para evaluar avance también tiene limitaciones. He encontrado que es muy complicado, incluso usando fotografías estereoscópicas estándar, ya que, aun cuando las fotografías estén separadas por años en el tiempo, es muy difícil documentar la evolución observando el nervio óptico.

A pesar de todo, el más objetivo de los tres parámetros es el nervio óptico, por eso es tan importante disponer de métodos que realmente permitan una evaluación exacta del NO.
Sabemos que los cambios en el NO ocurren antes de que se altere el campo visual. Los cambios en la capa de fibras nerviosas, difíciles de detectar, ocurren antes que los cambios en el NO. Así, sería muy útil disponer de una técnica para detectar las alteraciones iniciales en la capa de fibras. Además, si se encontrara una manera muy precisa y reproducible para describirlo, el NO sería un parámetro muy bueno para evaluar la evolución.
Todo oftalmólogo que quiere diagnósticar un glaucoma, sin ver la CFNR del nervio óptico, es un atrevimiento, y hoy en día está “cojo”. Es preciso para dar objetividad al glaucoma, tener y/o hacer una tomografía láser.

Oftalmoscopio láser confocal de barrido
Existen fundamentalmente dos:* Tomógrafo retinal de Heidelberg (HRT)
*Sistema de barrido topográfico (Top SS)

El tomógrafo retinal de Heidelberg es una máquina que toma 32 imágenes de cortes del nervio óptico, las que, tomadas en conjunto, construyen el contorno tridimensional del nervio y de la capa de fibras que lo rodea.



Las limitaciones del HRT, o análisis de contorno son, en primer lugar, que no resuelve la subestructura de la retina ni permite establecer en forma precisa el espesor de la capa de fibras nerviosas. No es muy útil para diagnóstico.
Entrega un excelente mapa del contorno del NO, del borde, de la copa y de la capa de fibras circundantes, y se prevé que servirá para seguimiento.

Según el Dr Schuman, los parámetros más importantes que permite medir el HRT son el tamaño de la copa, que es mejor mientras más negativo; el área y volumen del borde, que es mejor si es más alto; y, por último, las mediciones de altura de la capa de neurofibras.

Analizador de neurofibras o GDxAnalizador de neurofibras o GDx
Esta máquina no da contorno ni superficie del nervio; su objeto es analizar el estado de la capa de fibras nerviosas. Desarrollada por Laser Diagnostic Techs, se basa en que la birrefringencia de la capa de neurofibrillas modifica la polarización de la luz del láser y se detecta así el espesor de la capa de fibras. A mayor retardo de la luz, más gruesa es la capa.




Limitan el GDx la presencia de otras estructuras birrefringentes, como la córnea y el cristalino. Además, la córnea tiene un eje de birrefringencia que varía de un paciente a otro, aunque en la mayoría de las personas el eje es el mismo. Sin embargo, siempre hay individuos en quienes es diferente. La tecnología actual utiliza el mismo eje para todos. Es necesario encontrar alguna manera de compensar las posibles diferencias en el eje. Por otro lado, la birrefringencia de las estructuras, como la de la córnea, puede cambiar debido a ciertos procedimientos, como el LASIK. Todo esto hace que la técnica no sea tan precisa cómo creíamos.

Además, la tecnología del GDx supone que la capa de neurofibras es la principal fuente de birrefringencia en la retina, que la mayor parte de la luz se refleja en el margen externo de la retina y atraviesa dos veces todo el espesor de la capa de neurofibras, y que la birrefringencia de las neurofibras es homogénea.

Las ventajas del GDx es su alta reproducibilidad, hasta 13 micrones y tal vez más. Probablemente, será muy útil en el seguimiento para evaluar la evolución y, por lo menos en mi opinión, es potencialmente útil para el diagnóstico, especialmente en la primera consulta, porque permite ver si la capa de neurofibras está bien o no. No creo que el GDx sea de veras lo mejor que hay actualmente para diagnóstico, pero sí considero que tiene mucho potencial futuro. La hemos descartado para un buen diagnóstico; la hemos estado usando casi 1 año, y al final, la hemos dejado.

Tomografía de coherencia óptica (OCT)
Produce imágenes de cortes con una luz de diodo en tiempo real, con buena resolución de 10 micrones y buena reproducibilidad, también de 10 micrones. Mide directamente el espesor de la capa de neurofibras, sin usar planos de referencia.



El Dr. Caprioli y sus colaboradores en la UCLA hicieron un estudio con el propósito de comparar los métodos de imágenes en la diferenciación entre ojos normales y ojos con glaucoma inicial. Tuvieron la amabilidad de permitirme que comparta sus hallazgos con ustedes. Estudiaron HTR, OCT, GDx y estereofotografías de disco seriadas. Estudiaron estas fotografías diferentes especialistas de mucha experiencia en glaucoma.

Estudiaron 126 ojos: 63 normales y 63 con glaucoma, en 91 individuos, comparables por edad y todos mayores de 40 años. Todos los casos eran de glaucoma de ángulo abierto con defecto en el campo visual. Las estereofotografías se tomaron con una máquina Zeiss 2x, en forma secuencial y se usaron para la evaluación cualitativa del disco, hecha por tres especialistas diferentes.

La conclusión final fue que, para distinguir un glaucoma inicial, los HTR, OCT y GDx no resultaban mejores que la evaluación cualitativa de la estereofotografía discal hecha por un observador de gran experiencia. Creo que esto subraya el hecho de que todas estas máquinas no son tan útiles cómo querríamos para diagnosticar glaucoma. Tal vez sirvan para evaluar evolución, pero esto se verá en los próximos años.




Por lo tanto, mi respuesta, a la interrogante de si ha llegado el tiempo de las nuevas tecnologías, es que todavía no, en lo que se refiere a diagnóstico, en que sigue siendo mejor la estereofotografía. Es probable que tengan valor como herramientas para determinar la evolución. Es probable que la investigación, que es muy activa en este campo, entregará mejores respuestas en el futuro. Y así es, son un gran complemento, aunque obviamente recibiremos nuevas aportaciones y mejoras informáticas.

La OCT nos ayuda, complementa y dilucida con objetividad como está la capa de fibras nerviosas, y un buen ojo clínico con una buena lente al biomicroscopio, nos aporta como “vemos “ el nervio.


OFTALMÓLOGO ESTEPONA