domingo, 11 de noviembre de 2012

LETRA PEQUEÑA



La mujer se presenta en la consulta con sensibilidad a la luz y visión borrosa

Se observa una veítis anterior bilateral y atrofia del iris. De 68 años de edad, de raza caucásica, acude por sensibilidad bilateral a la luz y visión borrosa asociada con enrojecimiento y dolor durante 1 semana. Nos informa de una reciente neumonía una semana antes del inicio de los síntomas oculares y fue tratada con oral Avelox oral (moxifloxacino, Bayer) y corticosteroides.




En el examen, la mejor agudeza visual corregida fue 20/40 en el ojo derecho y 20/ 30 en el ojo izquierdo. Motilidad extraocular estaba normal. PIO fue de 26 mmHg en el ojo derecho y 28 mmHg en el ojo izquierdo por tonometría de aplanación.

El examen del segmento anterior demostró inyección conjuntival difusa leve en ambos ojos. La córnea es clara y transparente en ambos ojos, pero se observan precipitados queráticos (1 +)  pigmentados en la zona inferior de la cámara en ambos ojos. Había 4 + de finas células pigmentadas presentes en la cámara anterior de ambos ojos. Los gránulos pigmentados estaban presentes a lo largo del margen de la pupila, y con defectos de transiluminación, y sinequias posteriores extensas en periferia media. Examen del segmento posterior fue normal en ambos ojos.





El diagnóstico diferencial de la uveítis anterior aguda incluye los trastornos inflamatorios como el HLA-B27 asociada a uveítis anterior con o sin espondilitis anquilosante asociada, enfermedades inflamatorias del intestino o la artritis psoriásica (comúnmente bilateral pero alternando y no simultánea-), sarcoidosis, Vogt-Koyanagi Harada- síndrome y enfermedad de Behçet. La artritis idiopática juvenil es una causa frecuente de uveítis anterior en la población pediátrica, pero el inicio es típicamente insidioso con un curso crónico. Etiologías infecciosas como la enfermedad herpética ocular (típicamente unilateral), la sífilis, la tuberculosis y la enfermedad de Lyme también deben ser tenidas en cuenta . La uveítis asociada con medicamentos sistémicos se ha reportado con rifabutina, cidofovir, sulfonamidas, pamidronato y más recientemente con fluoroquinolonas. Tumores (por ejemplo, retinoblastoma, linfoma, melanoma y metástasis iris) también pueden imitar uveítis anterior. La despigmentación y atrofia del iris se observa en el síndrome de dispersión pigmentaria y después del tratamiento de radiación, pero no están comúnmente asociadas con la inflamación intraocular. La iridociclitis de Fuchs heterocrómica se puede presentar con una reacción anterior moderada, atrofia y causa una iritis difusa; sin embargo, por lo general es unilateral y casi nunca se asocia con sinequia posterior o defectos de transiluminación de iris.

Las fluoroquinolonas asociada a uveítis es un diagnóstico clínico, y una revisión completa de los síntomas de uveítis se debe obtener para descartar otras posibles etiologías. El tratamiento consiste en esteroides tópicos y agentes ciclopléjicos; reducción de la PIO medicamento hipotensor.




Con base en la historia clínica específica y los resultados del examen para nuestro paciente, se realizó una paracentesis de la cámara anterior. La prueba de PCR era negativa para el virus del herpes simple. Su ECA y los niveles de lisozima dentro de límites normales. Ag del
treponema y la prueba de Lyme (Ac) fueron negativas. Tras el tratamiento tuvo una disminución de pigmento del segmento anterior y de la inflamación en el transcurso de varias semanas; también mantiene una excelente visión y se normalizado su PIO.

Las uveítis asociadas al tratamiento con quinolonas es una entidad conocida, pero rara clínicamente. Recientemente, se han revisado 40 informes de casos . Diecinueve casos (48%) fueron bilaterales, y en la mayoría de estos casos se observaron defectos de transiluminación, atónia pupilar y dispersión de pigmento. Veinticinco casos (63%) se asociaron con tratamiento con moxifloxacino oral. El intervalo de tiempo medio desde el inicio del uso de fluoroquinolonas para el inicio de la uveítis fue de 13 días (rango: 0 a 20 días). Entre los individuos sometidos a ensayo, haplotipo HLA-B51 y el haplotipo HLA-B27 estaban presentes en 40% y 20%, respectivamente. Esto sugiere una predisposición genética.





El mecanismo para esta uveítis es actualmente desconocido. El moxifloxacino atraviesa fácilmente la barrera sanguínea ocular en ojos no inflamados y alcanza la concentración mínima inhibitoria (CMI 90) en 4 horas. Los efectos secundarios conocidos oculares de fluoroquinolonas administradas por vía oral incluyen diplopía, visión borrosa y alteraciones en el color. La inyección intravítrea de moxifloxacino está actualmente bajo investigación, y en la actualidad no ha habido informes de uveítis.

Estaremos atentos a esta prescripcion, para evitarla.



viernes, 9 de noviembre de 2012

VISION DE NOCHE



Los problemas de visión crean inseguridad al 43% de los conductores durante la noche.

- El 32% de conductores diagnosticados con problemas de visión tiene dificultades visuales especialmente durante la conducción nocturna

- Con el cambio horario (de horario de verano a horario de invierno), los fallecidos durante la noche pasan de ser el 33% al 52%, a pesar de registrarse más accidentes durante el día
Con la llegada del horario de invierno aumentan las horas de conducción nocturna, manifestándose entre los conductores una pérdida natural de la calidad visual y algunas alteraciones visuales, como la miopía nocturna. 



Durante la noche se produce el 40% de las víctimas mortales por accidente de tráfico, a pesar de ser la franja horaria con menor intensidad circulatoria. La peligrosidad más alta se produce durante la noche en carretera, siendo la tasa de fallecidos, en este tipo de vías, de 6,3 por cada 100 accidentes, frente a 1,6 fallecidos por cada 100 accidentes en zona urbana. Entre todos los factores de riesgo asociados a la conducción nocturna, se hacen presentes la pérdida natural de agudeza visual del conductor y la aparición de problemas oculares, como la miopía nocturna y la pérdida de sensibilidad al contraste, es decir la dificultad de distinguir una figura sobre un fondo, como puede ser un peatón o un animal que invade la calzada. De hecho, en carretera durante la noche, se produce el 72% de los atropellos a peatones, y el 83% de los atropellos a animales.
Una de las conclusiones de la encuesta, realizada a una muestra representativa de la población española de conductores, indica que al 43% de los conductores no le resulta seguro conducir por la noche por pérdida de su capacidad visual. 



Así mismo, el 32% de los conductores diagnosticados por problemas de visión (el 56% de la muestra estudiada) manifiesta tener serias dificultades visuales, especialmente durante la conducción nocturna. Entre los síntomas más frecuentes que detectan estos conductores se encuentran la sensibilidad al deslumbramiento de otros vehículos y la visión borrosa.

En cuanto a la percepción del riesgo de los conductores, al 73% no le resulta seguro conducir por la noche, frente a un 27% de conductores que sí le ofrece seguridad la conducción nocturna. La pérdida de capacidad visual aparece como el motivo de inseguridad más frecuente entre los primeros, y la poca intensidad de tráfico, como el motivo de seguridad más frecuente entre los segundos. El 10% de los conductores estudiados (lo que significaría más de 2.500.000 del censo actual), afirma haber sufrido una grave situación de riesgo durante la noche por un problema relacionado con su visión. Entre las situaciones de riesgo más frecuentes se encuentran el riesgo de atropello a animales y peatones que invaden la calzada, el riesgo de colisión por alcance a un vehículo parado y el riesgo de no percibir la información de las señales de tráfico. 




Del análisis del sistema visual durante la visión nocturna, se concluye que el ojo humano no está evolutivamente adaptado para este tipo de visión, dadas las altas diferencias de luminancias que se producen localmente en una escena de tráfico, por ejemplo, entre la luz artificial de los faros del vehículo y un peatón circulando por el borde de la calzada. Esta intensidad de luz artificial de los faros del vehículo puede suponer sensibilidad al deslumbramiento del conductor, que en algunos casos disminuye el contraste (capacidad de percibir una señal de tráfico o peatón), e incluso pude impedir la visibilidad completa. Este problema puede agravarse con determinadas enfermedades oculares, como cataratas o glaucoma.

Otra alteración visual que afecta a los conductores es la miopía nocturna, se trata de dificultad para ver nítidamente durante la noche, aunque estos conductores tienen buena visión diurna, por la noche se vuelven miopes.
Para fomentar hábitos saludables, es importante concienciar y formar a los conductores sobre el estado de su visión. La tercera edición de la Campaña “Cuida tus ojos, ellos también conducen”, se centrará en difundir entre los conductores la importancia de una buena salud visual para la conducción nocturna y lanzar una serie de recomendaciones mediante la distribución de material divulgativo en ópticas, oficinas RACE y estaciones ITV. 
Consejos de salud visual 

1) No esperar a la renovación del permiso de conducción, el conductor debe hacerse una revisión de la vista, al menos, una vez al año.

2) Si el conductor detecta alteraciones o pérdida de la visión durante la conducción nocturna debe acudir a su oftalmólogo u óptico-optometrista.

3) Si el conductor nota pérdida de campo visual, o tras una operación de cirugía refractiva tiene especialmente molestias ante el deslumbramiento de otros vehículos, debe acudir a su oftalmólogo u óptico-optometrista.

4) Si se utilizan gafas para conducir, es importante mantener bien limpios los cristales, se recomienda que éstos sean antirreflejantes. 





Consejos durante la conducción nocturna 
1) Durante la noche, es importante moderar la velocidad y aumentar la distancia de seguridad para poder detener el vehículo ante un obstáculo, dentro del campo de alcance de las luces del mismo.

2) El conductor debe utilizar el alumbrado al menos una hora antes de la puesta de sol.

3) Hacer un uso adecuado de la luz de cruce y carretera evitará deslumbramientos a otros vehículos.

4) El conductor debe permanecer atento a la aparición de molestias oculares, como lagrimeo o picor de ojos, son los primeros síntomas de somnolencia y cansancio.

5) El reglaje correcto de los espejos, tanto el espejo interior como los espejos exteriores, permitirá minimizar los reflejos molestos del alumbrado de otros vehículos.

6) Se debe evitar la conducción con las luces interiores encendidas, ya que la diferencia de contrastes, entre el interior y exterior del vehículo, reducirá visión al conductor.



Consejos de mantenimiento del vehículo

1) Una limpieza periódica de lunas y parabrisas evitará reflejos molestos. Para ello, el estado de las escobillas y el nivel del líquido lavaparabrisas debe ser el óptimo.

2) El reglaje adecuado de las ópticas del vehículo permitirá una proyección adecuada sobre la carretera, optimizará la visión del conductor y minimizará las molestias a los otros vehículos.

3) La limpieza de las ópticas del vehículo permitirá una proyección más eficiente y una mejor visión del conductor. 




jueves, 8 de noviembre de 2012

CUIDADO CON LAS HORAS DE USO



Las lentes de contacto colaboran en la pérdida de Glandulas de Meibomio


Existen cerca de 125 millones de usuarios de lentes de contacto (LC) en el mundo. Aunque sirven para corregir el error refractivo sin afectar la apariencia, tienen algunas complicaciones como infección, conjuntivitis alérgica, problemas de córnea y ojo seco. El ojo seco es una complicación preocupante porque entre 30 y 50% de los usuarios de LC tienen síntomas y sufren las molestias asociadas con el ojo seco, lo que puede conducir a la intolerancia al uso de LC.

Las glándulas de Meibomio son glándulas sebáceas que secretan la capa oleosa de la película lagrimal, que evita su evaporación; el mal funcionamiento de estas glándulas provoca alteraciones en el grosor de esta capa e inestabilidad de la película lagrimal. Por lo tanto, investigamos el mal funcionamiento de las glándulas de Meibomio como causa de ojo seco en usuarios de lentes de contacto. Algunos estudios han señalado que la obstrucción de los orificios de las glándulas es más frecuente en pacientes con intolerancia al uso de LC y más frecuente en usuarios de lentes de contacto que en la población general. No obstante, otro estudio no encontró una diferencia significativa entre los lípidos de la glándula de Meibomio de usuarios de lentes de contacto y no usuarios. No se han podido realizar exámenes profundos para verificar los cambios en las glándulas de Meibomio de usuarios de LC porque la meibografía tradicional muestra solo un área reducida, además de ser incómoda y dolorosa para los pacientes.



Se realizaron los siguientes estudios: examen de lámpara de hendidura de los párpados, tinción de córnea y conjuntiva con fluoresceína, medición del tiempo de ruptura de la película lagrimal, evaluación de las glándulas de Meibomio mediante meibografía sin contacto y medición de la producción de lágrimas mediante test de Shirmer I. Clasificación de la pérdida de glándulas para cada párpado de 0 a 3 (0 sin pérdida de glándulas, 3 pérdida de más de 66% del área de glándulas).

A) Joven de 23 años que utilizó lentes de contacto rígidas permeables al gas durante 8 años, la mayoría de las glándulas de Meibomio tanto del párpado superior como del inferior se redujeron. Las áreas en las que desaparecieron las glándulas están marcadas con línea punteada blanca.
B) Mujer joven de 28 años que utilizó LC hidrogel durante 12 años, el achicamiento y pérdida de glándulas se observa en ambos párpados. Las áreas si glándulas de Meibomio están marcadas con línea puteada blanca.
C) Joven de 29 años, que no usa lentes de contacto. No se observa achicamiento ni pérdida de glándulas de Meibomio.
En el presente estudio se examinaron las glándulas de Meibomio en usuarios de lentes de contacto y en controles, utilizando una nueva técnica de meibografía sin contacto y los resultados mostraron que los usuarios de LC presentaban un grado significativamente mayor de pérdida de glándulas de Meibomio que los controles. Esto indicaría que uno de los mecanismos que subyacen en el ojo seco de los usuarios de LC es la pérdida de las glándulas de Meibomio. También se demostró que el uso de LC afecta en mayor medida las glándulas de Meibomio en el párpado superior que en el inferior. Por lo tanto, los cambios del área central de párpado inferior, que es el área estudiada en investigaciones anteriores, no representa la dimensión de los cambios en estas glándulas.



De todos los parámetros analizados, el tiempo de uso de LC fue la única variable que estuvo significativamente asociada con el puntaje dado a la pérdida de glándulas. En otro estudio que utilizó la misma técnica para examinar las glándulas de Meibomio, los autores observaron que la edad incrementaba la severidad de los cambios en las glándulas en personas normales. Tanto la edad como el uso de LC producen una pérdida similar de glándulas de Meibomio. En el presente estudio los usuarios de LC (edad media 31,8 años) tuvieron un puntaje promedio de 1,72, el que es similar al observado en personas entre 60 y 69 años de la población normal.

Asimismo, en el presente estudio se determinó que el material de los lentes no tiene un rol significativo en el ojo seco de los usuarios. De acuerdo con los resultados de este estudio, la irritación crónica de las glándulas de Meibomio por parte de los LC a través de la conjuntiva es el principal mecanismo que causa los cambios en las glándulas de Meibomio. La diferencia en los puntajes entre usuarios de lentes de contacto y controles fue mayor para los párpados superiores. Aunque las lentes se agarran tanto al párpado superior como al inferior, el superior podría experimentar más irritación debido al mayor movimiento realizado al parpadear.
En el presente estudio el BUT de la película lagrimal fue menor en usuarios de LC que en los controles. Los valores de Shirmer fueron similares. Esto indica que el ojo seco de los usuarios de LC es ocasionado por incremento de la evaporación de la película lagrimal, como se demostró en otros estudios también.



Como conclusión, podemos afirmar que el uso de lentes de contacto está asociado con menor cantidad de  glándulas de Meibomio. Esta disminución es proporcional al tiempo de uso de lentes de contacto.




sábado, 27 de octubre de 2012

PTERIGIUM ó "uña"



Los cirujanos debaten  entre el autoinjerto conjuntival y el uso de membrana amniótica en la cirugía del pterigión




Mientras que uno de los oradores, en el trascurso del congreso, dijo que aquí el autoinjerto conjuntival sigue siendo el tratamiento estándar en la cirugía del pterigium, otro cirujano postuló que tiene una eficacia algo superior el uso de la membrana amniótica.

"Los estudios basados ​​en la evidencia han demostrado que el autoinjerto conjuntival, mejora significativamente las tasas de recurrencia, y los resultados son significativamente mejores, tiene un gran historial de seguridad y es mucho más rentable," dijo el Dr. Slomovic.





La membrana amniótica tiene un coste de $ 475- 835 ( una media de 500 euros), mientras que el autoinjerto conjuntival no tiene coste alguno, señaló el Dr. Slomovic. Además, el tejido conjuntival antólogo se auto-repone en 4 a 6 meses.

Sin embargo, no todos los pacientes tienen suficiente tejido conjuntival para hacer viables los autoinjertos, según el Dr. Hovanesian. La membrana amniótica tiene una tasa de recurrencia del pterigión, del 10%, mientras que la tasa de recurrencia del autoinjerto es del 50%.





Francamente, hay que decidir para cada paciente, lo que es más apropiado. Nosotros, en Estepona, optamos por autoinjerto conjuntival con mitomicina en los casos primarios, y usamos la membrana amniótica para los casos recidivantes; tenemos muy buenos resultados.

jueves, 25 de octubre de 2012

OPTOMAP. RETINOPATIA DIABETICA




Los resultados son positivos del Joslin Diabetes Study

 - Optos  (LSE: OPTS), compañía líder en imágenes médicas de retina, ha anunciado hace unas semanas los resultados de un estudio de validación clínica comparando Optos ultra gran campo para el estudio de la retinopatía diabética temprana  y el  (ETDRS) como protocolo de fotografía de fondo, para evaluar la gravedad de la retinopatía diabética. El estudio, realizado por el Centro de Diabetes Joslin, ha sido publicado en el American Journal of Ophthalmology.



ETDRS es un protocolo de campo estándar de 30 grados de fotografías del fondo (ETDRS fotos), y  ha sido durante mucho tiempo el punto de referencia de imagen para evaluar la gravedad de la retinopatía diabética. Este estudio informa de que el campo amplio de ultra-Optos "sin dilatar las pupilas” ofrece imágenes con el optomap comparables favorablemente respecto al ETDRS , en la determinación de la gravedad clínica de la retinopatía diabética y edema macular diabético.



Los investigadores de la Clínica Joslin y el Instituto Beetham Eye, dirigida por Lloyd Paul Aiello, estudiarona a 103 pacientes con varios niveles de severidad de la retinopatía diabética. Las dos modalidades de imágenes son exactamente iguales para el ámbito clínico de la retinopatía diabética en un 84% de los pacientes y se encontraban dentro de un nivel de acuerdo en el 91%. La sensibilidad y especificidad de las imágenes de campo amplio para detectar la presencia o ausencia de retinopatía diabética (RD) diagnosticado respecto a las fotos ETDRS fueron del 99% y 100%.

El estudio también midió el tiempo para capturar imágenes utilizando tanto el dispositivo Optos y una tradicional cámara digital del fondo de ojo y se encontró que la imagen optomap tomó menos de la mitad del tiempo que las fotos ETDRS , sin incluir el tiempo necesario para dilatar los ojos. Por lo tanto, ahora puede optomap permiten obtener imágenes más eficientes, manteniendo los estándares actuales de identificación de la retinopatía diabética.


 
El Dr. Aiello, dijo: "En este estudio, el non-mydriatic ultra-campo amplio de imágenes ( Optomap) se compara favorablemente con respecto a la dilatación de las pupilas con fotografías de la retinopatía en estudio, tanto para la determinación de la gravedad clínica de la retinopatía diabética y el edema macular diabético. Los beneficios adicionales son de una operación más fácil, sin dilatación de la pupila y que la adquisición de las imágenes es más rápido, y así se consiguen mejoras significativas para el estudio de poblaciones más amplias con diabetes. "

La retinopatía diabética es responsable de 4,8% de los 37 millones de casos de ceguera por enfermedades de los ojos. La retinopatía diabética puede ser una enfermedad devastadora para nuestros pacientes. Se estima que entre los adultos es responsable del 17% de la ceguera total en América, Europa y el Pacífico Occidental. Esa cifra se espera que aumente con la creciente epidemia de obesidad. El riesgo de perder la visión como consecuencia de la retinopatía diabética se puede detener de forma significativa con la pronta identificación y tratamiento de la enfermedad con la terapia farmacéutica o fotocoagulación.


 

Los ensayos clínicos han demostrado que un buen control de la diabetes y la hipertensión arterial reduce significativamente el riesgo de la retinopatía diabética, y los estudios (que abarcan más de 30 años) indican que el tratamiento de la retinopatía establecida puede reducir el riesgo de pérdida visual en más del 90% . Una vez que la visión se ha perdido debido a la retinopatía diabética, por lo general no se puede restaurar, aunque algunas formas de retinopatía puede ser tratada mediante cirugía vítreo-retiniana.

Los programas de cribado para la detección de la retinopatía diabética en una etapa en la que el tratamiento puede prevenir la pérdida visual,  y los programas de educación para la salud son el pilar de la prevención de la ceguera por retinopatía diabética. El cuidado de la retinopatía diabética es relativamente caro y requiere una capacitación adecuada de los profesionales oftalmólogos.




Es un excelente medio diagnóstico para centros hospitalarios con un gran volumen de pacienetes diabéticos.



miércoles, 17 de octubre de 2012

COLESTEROL Y GLAUCOMA. ESTEPONA


Las estatinas pueden reducir el riesgo de glaucoma en pacientes con hiperlipidemia, según un trabajo con amplia participación .




El uso de estatinas se asoció con un riesgo reducido de desarrollar glaucoma de ángulo abierto entre los pacientes con hiperlipidemia.

"El tratamiento de la hiperlipidemia con una estatina juega un papel protector en los pacientes con GAA( glaucoma angulo abierto), especialmente en las etapas tempranas de la enfermedad".


                                                
 

El análisis retrospectivo de cohorte longitudinal incluyó 524.109 personas con hiperlipidemia, de los cuales 316.182 tenían por lo menos una receta para pacientes ambulatorios con estatinas. Todos los participantes del estudio tenían al menos 60 años de edad.
Los análisis de regresión se realizaron para determinar la relación entre el uso de estatinas y la progresión del glaucoma. Las medidas del resultado principal fueron los cocientes de riesgo con intervalos de confianza del 95%.




Los investigadores encontraron que el riesgo de desarrollar glaucoma de ángulo abierto disminuyó 0,3% por cada mes adicional de la terapia con estatinas (p = 0,0056). Después de 2 años de uso de estatinas de manera regular disminuyó el riesgo un 8%, en comparación con los pacientes que no usaban estatinas.

El riesgo de una sospecha de glaucoma progresando a un glaucoma de ángulo abierto disminuyó un 0,4% por cada mes adicional de uso de estatinas (p = 0,0062). Después de 2 años de uso de estatinas regular, el riesgo disminuyó un 9% en comparación con los pacientes que no usaban estatinas.

El riesgo de requerir medicamentos para el glaucoma disminuyó un 0,4% por cada mes adicional de exposición a estatinas (P = .0002). Tomar estatinas continuamente durante 2 años se asoció con un riesgo 10% menor de requerir medicamentos para bajar la PIO en comparación con la no utilización de estatinas en los últimos 2 años.




No hubo diferencias significativas en la necesidad de cirugía de glaucoma asociado con el uso de estatinas.

"El estudio muestra un efecto dosis-respuesta de la exposición con estatinas, por lo que a mayor tiempo de toma de estos medicamentos, mayor será el efecto protector".




Es un trabajo amplio, y que tendremos que validar en la clínica; por nuestra parte, apuntar que más vale una oftalmología preventiva del glaucoma, con tonometria, campimetría y tomografia en los pacientes de riesgo, y cada 2 años en las personas mayores de 50 años.


lunes, 8 de octubre de 2012

GLAUCOMA EN ESTEPONA (II)




Vamos a retomar un tema al que ya le hemos dedicado bastantes artículos. 

Sabemos que el factor de riesgo más importante del glaucoma es la presión intraocular (si bien no siempre está estadísticamente alta). De unos años hacia aquí se da más relevancia a los cambios de la presión a lo largo del día, y que las medidas puntuales en la consulta médica no nos dan una idea completa de cómo tiene la presión el paciente. Si bien todo eso es cierto, realizar medidas a lo largo de las 24 horas tienen importantes limitaciones prácticas que impiden llevarlo a la rutina habitual. Pero además de la tensión ocular, se buscan otros factores que colaboran para producir el glaucoma. Hablando de los glaucomas crónicos, en especial el más frecuente de todos con diferencia (el glaucoma crónico simple o glaucoma primario de ángulo abierto), son múltiples las vías de investigación de esta enfermedad.




Desde hace ya algunos años, las hipótesis de trabajo con más fuerza son las siguientes:

1.- Neuroprotección. En cualquier reunión o congreso de glaucoma que se precie, tiene que haber alguna ponencia sobre neuroprotección. El glaucoma es un daño crónico del nervio óptico, concretamente se van muriendo las fibras nerviosas que van de la retina al cerebro, y el punto crucial es la cabeza del nervio óptico o papila. El elemento más destacado que relacionamos es la presión intraocular, pero no deja de ser un daño degenerativo y progresivo de neuronas.




Los estudios histológicos del daño glaucomatoso encuentran bastantes semejanzas entre la muerte neuronal del glaucoma y el de otras enfermedades degenerativas del sistema nervioso, como el Alzheimer. En parte aprovechando las líneas de investigación para enfermedades neurológicas, se han hecho estudios experimentales que simulan un daño similar al glaucoma y se han probado fármacos que defienden a las neuronas contra los mediadores químicos que pueden destruirlas. Algunos resultados (insisto, experimentales) avalan las hipótesis: aumenta la supervivencia de las neuronas.

2.- Flujo sanguíneo en la cabeza del nervio óptico
Hay evidencias que relacionan el aporte de sangre a la papila con la aparición de glaucoma, y también con la progresión; todo ello independiente de la presión intraocular. Eso quiere decir que si tomamos un grupo de personas con sospecha o factores de riesgo para glaucoma, aquellos con menor flujo sanguíneo a la papila tienen más riesgo de que padezcan glaucoma, aunque tengan la misma presión intraocular que los de mayor flujo sanguíneo. Por otra parte, si tomamos a personas que ya padecen glaucoma, los que tienen menor flujo sanguíneo tienen más riesgo de progresión (a igualdad de presión intraocular y demás factores).

La hipótesis de que la falta de aporte sanguíneo colabora en el glaucoma es muy atractiva; numerosas enfermedades se deben a “falta de riego” (técnicamente isquemia). Sin embargo los estudios epidemiológicos y experimentales fallan a la hora de relacionar los factores de riesgo vascular (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, etc) con el glaucoma. La cosa no está tan clara.



Y podríamos seguir …
En un somero repaso a la bibliografía científica nos sorprende la cantidad de líneas de investigación abiertas. Tenemos la hipótesis inmunológica, que entiende el glaucoma con un componente autoinmune (nuestras propias defensas colaboran en la agresión al nervio óptico), y proponen agentes inmunomoduladores que limiten la respuesta defensiva para mejorar la supervivencia de nuestras neuronas. También continúa la investigación de la causa primaria de la elevación de presión intraocular. Parece ser que hay una resistencia a la salida del humor acuoso del ojo en su zona de drenaje natural (la malla trabecular). Si bien no hay una lesión claramente visible al microscopio, quieren encontrar en el glaucoma una enfermedad primaria del tejido conectivo o el colágeno. Y relacionarlo con alteraciones del tejido conectivo fuera del ojo. 
También se han identificado ya genes predisponentes a formas comunes de glaucoma. En fin, que podríamos seguir enumerando las diferentes vías de trabajo.

Con lo que acabo de explicar, parece que las expectativas en el tratamiento se amplían. Lo tradicional en el tratamiento es bajar la presión intraocular, sea con medicamentos o con cirugía. Ahora estoy hablando de otras formas de frenar en glaucoma, concretamente la neuroprotección o el flujo sanguíneo de la papila. Si tenemos en cuenta que hay varios medicamentos que se proponen como neuroprotectores, y algún otro que aumenta el flujo del nervio óptico, parece que ya tenemos tratamientos eficaces y alternativos disponibles.

Bien, vamos a dejarlo bien claro desde este momento: el único tratamiento que ha demostrado su eficacia en el glaucoma es el descenso de la presión intraocular. Así de claro y rotundo. Nos pueden gustar mucho las hipótesis de trabajo que hacen los investigadores, pero los indicios positivos que nos están dando no demuestran todavía su utilidad práctica. 
Venden comprimidos con complejos vitamínicos y aportes nutricionales para el glaucoma, ahora que está de moda la neuroprotección. También algún colirio que baja la tensión ocular propone además un efecto neuroprotector. No hay evidencia clínica que demuestre estos resultados. También hay algún colirio hipotensor ocular que aumenta el flujo del nervio óptico, y quiere demostrar su beneficio frente al glaucoma por estas dos vías (baja la tensión y mejora el flujo sanguíneo). No dejan de ser estrategias de mercado, se trata de vender un producto, muchas veces sin un respaldo científico sólido. En el caso de los colirios, bueno, al fin y al cabo bajan la presión intraocular. El caso de las “pastillas neuroprotectoras” es más llamativo.



Ahondando un poco en el tema de diferenciar lo que nos quieren vender y lo que está demostrado, vamos a fijarnos en el flujo sanguíneo del nervio óptico. Quizá sea un caso más cercano a la práctica clínica que la neuroprotección. De hecho, con una ecografía doppler del nervio óptico y con poco adiestramiento podemos medir el flujo del nervio óptico de nuestros pacientes. Sería una prueba relativamente accesible en un gran número de hospitales españoles. Y si bien en la neuroprotección no hay estudios clínicos que avalen resultados, en el caso del flujo sanguíneo los estudios son con pacientes reales. Hay evidencia estadística que asocia realmente glaucoma (incidencia y progresión) con menor flujo sanguíneo. Y hay algún colirio que ciertamente aumenta el flujo sanguíneo. Parece que tenemos ya mucha evidencia para utilizarlo como tratamiento, ¿no?. 

En el caso del flujo sanguíneo en el nervio óptico puede pasar algo parecido. Se han hecho y se siguen planteando estudios que estudian cómo afecta el aumento del flujo sanguíneo en el glaucoma, y no se ha encontrado una demostración clara de que las cosas funcionen. Así que, en medicina como en toda ciencia, prudencia.




El glaucoma crónico cursa sin síntomas hasta etapas avanzadas de la enfermedad. Cuando hay síntomas se deben a la pérdida visual, muy raramente por la propia presión intraocular. Y como el bajar la presión intraocular, aunque pueda frenar la progresión del glaucoma, no mejora la visión, no mejoraremos los síntomas del paciente.
Pero vamos a lo interesante: ¿el cannabis baja la presión intraocular?. Sí. ¿Puede ser un buen punto de partida para investigar un tratamiento para el glaucoma?. Pues sí. ¿Nos plantearíamos la utilización de cannabis inhalado para tratar el glaucoma, aunque sólo sea como tratamiento complementario?. En absoluto. En esta enfermedad no se trata sólo de bajar la tensión ocular, así de cualquier manera. Hay otras estrategias que bajan la presión intraocular de manera transitoria, como darse masajes en el ojo. Y, salvo situaciones puntuales (normalmente en la cirugía reciente de glacuoma), no recomendamos al paciente que se masajee los ojos, porque eso no “ayuda” al control de su glaucoma. Necesitamos descensos mantenidos, controlados y demostrados de presión intraocular. Por eso los colirios hipotensores tienen una posología muy concreta y estricta, son las formas demostradas para mantener estable la presión intraocular. Fumar cannabis no nos aporta descensos mantenidos y controlados de presión intraocular. Es algo transitorio y muy variable, sobre todo teniendo en cuenta que la dosis de esta forma es difícil de controlar. Por otra parte, nuestra oferta de colirios hipotensores es bastante amplia como para que necesitemos recurrir a otros sistemas menos controlados y con más efectos secundarios. Incluso aunque demostrara su utilidad en el glaucoma, ¿merece la pena, dado que ya tenemos herramientas más eficaces y seguras?. De hecho, existen colirios hipotensores que están prácticamente descartados en su utilización clínica precisamente por sus efectos secundarios (y eso que sólo afectan al ojo), debido a que la oferta de fármacos en la actualidad es suficientemente amplia. Lo que ocurre es que algunos pacientes , buscan esos efectos secundarios, y se autocomplacen y autoconvencen.
Podríamos hablar del ginkgo biloba, de los antioxidantes tipo lipoico, o de la trimetazidina, pero ya les hemos dedicado otros artículos.




Hay dos estrategias para evaluar el diagnóstico o progresión de la enfermedad: estudiar la estructura o anatomía de la cabeza del nervio óptico, y estudiar su función. La tercera estrategia que utilizamos en nuestros pacientes es medir la presión intraocular, pero eso no se relaciona directamente con el glaucoma, sino con su factor de riesgo más importante, que es la presión intraocular. 
Sobre el estudio de la función del nervio óptico estuvimos hablando del campo visual, campimetría o perimetría. En este caso no ha habido grandes avances, por lo menos que pueda apreciar directamente el paciente.

Se han sostenido discusiones sobre estrategias alternativas de campimetría en glaucomas precoces (estrategia azul-amarillo frente al blanco-blanco), que antes estaban más de moda y ahora parece que no se usan tanto. Quizás lo más relevante es el uso más estandarizado de programas informáticos que analizan y comparan las diferentes campimetrías en el tiempo para evaluar si existe progresión de la enfermedad. Los centros que lo utilizan lo ven como una ayuda positiva para el oftalmólogo, si bien todavía no está suficientemente extendido en España como para considerarlo una herramienta habitual.
Pero sin duda lo que más se ha avanzado en estrategias diagnósticas en en analizar la estructura del nervio óptico. El glaucoma cambia la anatomía, la apariencia de la papila. En el artículo enlazado ponía unos ejemplos de fotografías de papila sana y papila glaucomatosa, y en qué detalles nos fijamos los oftalmólogos. Pero el objetivo es afinar más de lo que nos permite el aspecto directo del fondo de ojo. En la rutina clínica ya se usan masivamente herramientas objetivas que estudian y miden la estructura del nervio óptico. El más extendido es la OCT , aunque hay más (GDx, HRT). Concretamente la OCT mide el espesor de la capa de fibras nerviosas alrededor de la papila.




¿Qué ventajas nos ofrece el estudio estructural del nervio óptico con respecto a la campimetría?. Cierto que lo que mejor mide cómo de afectado está el ojo es un campo visual bien realizado: las pruebas estructurales no sustituyen la campimetría. Pero la perimetría está sujeta a gran variabilidad, es un test subjetivo que depende mucho de la colaboración y concentración del paciente. Las pruebas estructurales son más rápidas y objetivas, sujetas a menor variabilidad. El daño de la función y la estructura deben ir de la mano, así que ambas ayudan al oftalmólogo a tomar decisiones. Además, son numerosos los pacientes con los que no podemos ayudarnos del campo visual porque no consiguen hacerlo con la mínima calidad como para ser valorables. En ese caso, además de la presión intraocular la única idea de la progresión de la enfermedad nos la dan las pruebas estructurales. Así como, según últimos estudios, el defecto de la capa de fibras nerviosas antecede unos 5 años al inicio de defectos campimétricos. Es el conjunto de tonometría-paquimetría-campimetría y tomografía, el que nos acerca a una realidad diagnóstica y de control evolutivo.


 

Hemos descrito uno de los dos puntos críticos en la decisión del oftalmólogo frente al glaucoma: ¿progresión o no progresión?. En un momento dado, con un paciente ya diagnosticado de glaucoma y con tratamiento, ¿está controlado?. ¿Debo modificar el tratamiento, cambiar el fármaco, proponer cirugía?. ¿Está bien así y no debo modificar nada?. En función de una serie de parámetros podemos calcular una “presión diana”, una cifra que tenemos que intentar no sobrepasar, una “cifra de seguridad” con la que esperamos tener controlado al paciente. Pero no es nada definitivo, es algo meramente orientativo. Con el campo visual pasa lo mismo: una variación del daño en el campo visual no siempre significa empeoramiento. Y al revés: un empeoramiento leve no lo vamos a ver siempre en la campimetría. Así que los avances en técnicas estructurales del nervio óptico nos ayudan en la decisión crucial: ¿ha empeorado este glaucoma, o está controlado?. En nuestra experiencia, la CFNR es clave en ello.

Pero decíamos que hay dos puntos críticos. Uno es el la progresión del glaucoma. El otro es el diagnóstico precoz del glaucoma. Cuando el paciente viene con la presión intraocular claramente descontrolada, un nervio óptico claramente glaucomatoso y daños compatibles en el campo visual, hay pocas dudas. Pero lo que tenemos que intentar es localizar y tratar los glaucomas antes, cuanto más iniciales mejor. Eso significa un nervio óptico menos llamativo de glaucoma, daños campimétricos más leves, y posiblemente una presión intraocular más normal. Es decir, diagnóstico más difícil.

Hace bastantes años, cuando no existían todas las herramientas que hay ahora, en cuanto la presión intraocular se acercaba al límite superior se ponía tratamiento “por si acaso”. Había mucho miedo por parte del oftalmólogo frente al glaucoma. Actualmente, si un oftalmólogo no tiene acceso a las pruebas que ya son habituales (por lo menos en España) como la paquimetría, campimetría, y más modernamente OCT o alguna otra prueba estructural, posiblemente también se intente “curar en salud” y sobretratará a pacientes con presiones en el límite o papilas algo sospechosas, porque no puede hacer un seguimiento suficientemente completo. Sin embargo, si tenemos acceso a tales pruebas, no debemos poner tratamiento en cuanto una tensión ronde los 21 mmHg. Al glaucoma no hay que tenerle miedo; hay que tenerle respeto porque es una causa frecuente de ceguera, pero hay que utilizar el sentido común a la hora de decidir un tratamiento. Los colirios para el glaucoma tienen sus efectos secundarios: hay que estar seguros antes de tratar.
Entonces, ¿qué es lo que hacemos con pacientes sospechosos?. Estudiarlos, y realizar un seguimiento cercano si es necesario, pero no tratarlo directamente. Y las nuevas pruebas estructurales nos ayudan en la decisión, y previsiblemente nos ayudarán más en el futuro inmediato. ¿Y por qué destaco las pruebas estructurales más que la campimetría?. Porque en el daño inicial del nervio óptico, primero se altera la estructura que la función. Digamos que se comienzan a morir las primeras neuronas, y la morfología de la papila comienza a modificarse, muy sutilmente. Y más tardíamente, se afecta el campo visual. Se dice que tienen que morir en torno a un 20% de las fibras nerviosas antes de que se dañe la perimetría. Inicialmente habría cambios muy leves en el aspecto del nervio óptico, con la campimetría normal. El glaucoma se define clásicamente como un daño en el nervio óptico, teniendo como factor de riesgo esencial la presión intraocular. Presión intraocular alta sin daño en el nervio óptico no es glaucoma, es sólo hipertensión ocular. Por lo tanto, hay que demostrar daño del nervio, y eso sólo se podía “certificar” con una campimetría. El daño estructural era demasiado sutil para verlo con las herramientas antiguas. Así que en la práctica el diagnóstico de glaucoma era sinónimo de campo visual afectado. Lo que no quita para que tratemos presiones intraoculares indudablemente altas sin esperar al daño campimétrico.
Pero ahora podemos realizar pruebas estructurales en pacientes con presiones límites y campos normales. Esas pruebas estructurales iniciales nos sirven como referencia. Podemos seguir a esos pacientes sin tratarlos todavía, y realizarles posteriormente las mismas pruebas. Ya no se trata de un “aspecto” del nervio óptico, o de comparar fotografías. Tenemos datos numéricos, cifras bastante objetivas, con poca variabilidad. Si efectivamente ese paciente comienza a desarrollar un glaucoma, podremos demostrar un daño estructural inicial, antes de que se afecte el campo visual.


Éste es el concepto de glaucoma preperimétrico, que antes de las nuevas pruebas estructurales eran algo teórico, pero ahora podemos aplicarlo a la práctica. En la actualidad ya no tenemos que tener miedo a esas presiones límites o esas papilas sospechosas, no tenemos que tratar “por si acaso”. Con un buen seguimiento podemos ofrecer buenas garantías al paciente sin asumir los efectos secundarios de un tratamiento que igual no está indicado.




Pensamos que en lineas generales haya quedado claro; un buen diagnostico antes de que se afecte el campo visual, gracias a la tomografia u OCT; una tomografia junto a una campimetría detallada para valorar un ajuste en el tratamiento; y hoy por hoy, solo podemos ayudar en el control de la presion intraocular  con tonometria Pascal y/o aplanación Goldmann, si bien son un buen complemento algunos fármacos antiisquémicos y/o neuroprotectores.